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08Jul

10 años optando por el acompañamiento

6 de julio de 2018. Tras una semana intensa, los participantes de la 5º promoción en la Formación para el Acompañamiento Espiritual con jóvenes van dejando la casa de las Esclavas de la Eucaristía en Los Negrales. Han vivido una intensa semana de formación: acompañar el duelo, la relación de ayuda, el proceso psicodinámico de hacerse persona, la crisis de autoimagen, la entrevista, el desarrollo afectivo-sexual. Con ello, una fuerte convivencia, un profundo compartir, una oración cuidada.

Ahora les esperan la actividades pastorales: campamentos, Campobosco… Se nota el cansancio de unir el fin de curso con esta formación y las vacaciones aún no llegan; pero el corazón se va henchido; sin duda ha merecido la pena.

Me despido de ellos y brotan las sonrisas. Nos vemos en octubre, nos dicen. Y me quedo pensando: ya son 10 años.

Llevamos 10 años en esta aventura, en esta apuesta. El sueño que se forjó a partir de 2006, cuando un grupo de salesianos y salesianas le dieron muchas vueltas a la cabeza. ¿Tenemos algo que aportar nosotros, como carisma salesiano, en el acompañamiento de los jóvenes?  ¿Por qué no diseñar un plan que permita definir y desarrollar el  marco de intervención salesiana en la relación de acompañamiento?

En 2007 se perfiló el proyecto, se presentó a la Delegación/Coordinadora Nacional de PJ, se definieron las materias y la metodología y se realizó la primera convocatoria.

En febrero de 2008, un grupo de sdb y fma comenzaban la andadura. Desde entonces, siguiendo siempre un proceso de revisión reflexión, han sido varias las promociones de alumnos en el curso. En 2010, la segunda promoción, comenzaban a participar un buen grupo de seglares, además de salesianos y salesianas. La tercera, en 2012, se abría a laicos y sacerdotes de algunas diócesis de España (de nuestro curso ya se hablaba en la iglesia española y muchos mostraban interés); la cuarta, en 2015 vio entre sus filas a religiosas de otras congregaciones. 2017 veía aparecer la quinta promoción… Un total de 110 participantes hemos vivido esta experiencia. En todos una certeza: es grande la riqueza de la formación por su contenido y por las herramientas que nos ofrece para el acompañamiento, pero sin duda, lo más importante y fundamental es lo que se remueve por dentro en cada uno de los que hacemos el curso. Para todos, estos dos años de estudio y esfuerzo marcan un antes y un después.

Sí, ha pasado 10 años. El curso fue para mí un verdadero regalo en su momento, y hoy sigo agradecida de poder aportar mi granito de arena a la formación de nuevos acompañantes, sigo sintiéndolo un regalo.

Y doy gracias por quienes siguen apostando por ello, echándole ganas, vida y corazón.  Pienso con orgullo que en estos momentos se está presentando nuestro curso en la Iglesia chilena, que son numerosos los foros en los que nos piden que contemos la experiencia, que se encuentra con nosotros el inspector de Inglaterra porque ha querido venir a conocer cómo hacemos y a aprender… Sí, hoy podemos hablar de un acompañamiento espiritual en clave salesiana, por el que seguimos soñando y apostando  para ayudar a que la vida de Dios crezca en nuestros jóvenes.

Los veo marchar… se llevan muchos deberes para casa; yo también llevo los míos. Pero esto es un regalo y ya casi tengo ganas de que llegue octubre.

Conchi  Muñoz, fma