Foto
12May

13 Mayo: Madre Mazzarello

MADRE MAZZARELLO: UN ESTILO EDUCATIVO.

Qué mejor forma de celebrar la fiesta de Madre Mazzarello que profundizar en la figura de esta mujer sencilla y profunda, sabia educadora y materna acompañante.

«Podemos preguntarnos: Siendo María Mazzarello una mujer de escasa cultura ¿cómo, dónde, con qué medios, alcanzó esa capacidad para llegar al corazón de las chicas? ¿Cómo logró formar un Instituto educativo, que aún hoy se sustenta de ella como de una raíz siempre joven y vigorosa?

La respuesta es un secreto a voces… Basta verla trabajando entre las viñas, con el azadón en la mano, o las gavillas bajo el brazo o con las tijeras de poda, detenerse un momento para “pensar en Dios” como ella misma diría.  O, también, levantarse muy de madrugada para adelantar los trabajos de casa y después con alguna de sus hermanitas subir y bajar las colinas hasta la Parroquia, sin importar el clima con el camino lleno de hielo y nieve para participar en la Eucaristía antes que empiecen las faenas del campo. Y sobre todo, verla asomada desde la ventana de su casa de la Valponasca, donde sus ojos abrazan en una mirada unificadora el Sagrario y el pueblo. Desde entonces, nunca uno sin el otro, Jesús y los demás una sola cosa en su corazón,  que es la esencia del Evangelio.

María aprendió en la relación con Dios, el camino para encontrarse con los hermanos; acercándose a Él aprendió cómo acercarse al otro. Del Crucificado, el amor incondicional, la entrega sin límites, la paciencia, la tolerancia, la misericordia, el perdón. Participando en la Eucaristía, el camino de humilde sencillez para llegar  al corazón sin distinciones, entregándose completamente, sin reservas. Del Evangelio, el modo familiar de acercarse a todos, el tino para exhortar, animar, alentar; pero también el modo de corregir sin miedo y con franqueza, sin condescender jamás con lo que esclaviza e impide la auténtica libertad.  La alegría como característica personal y  de  los ambientes donde ella interactúa, procede de ese gran amor al Señor. Por eso repetía con frecuencia: “la alegría es el signo de un corazón que ama al Señor”.  

María con la sabiduría que proviene del Espíritu comprendió que las personas, sus corazones y vidas pertenecen a Dios y que ella era solamente una mediación de su amor. Por eso, sabe que,  cuando los corazones se resisten y los caminos humanos se cierran, siempre hay un recurso: la oración. En esa relación misteriosa, intangible pero real con Dios podremos encontrar la respuesta que tarde o temprano abrirá los corazones que sólo a Él pertenecen.

En profunda sintonía con el pensamiento de Don Bosco podemos decir que: quien quiera educar al “estilo salesiano”, tiene que asumir que,  solamente en una relación frecuente, intensa, profunda y coherente con Dios, con Cristo Jesús, Señor de la vida y de los corazones, es que puede darse una auténtica relación educativa. Relación que va más allá de antipatías y simpatías, de gustos y deseos, más allá de conveniencias o favoritismos; más, mucho más allá del cumplimiento de un trabajo, porque se hace expresión y reflejo de una experiencia vivida y de un compromiso apostólico».

(Extracto del texto: María Mazzarello, la sabiduría de tocar el corazón – Mª Luisa Miranda López, fma)