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09Abr

Convivencia de la Familia Salesiana de Aragón en Villanueva de Sijena

El pasado 6 de abril tuvimos un bonito día de fraternidad. SDB, FMA y SSCC de Zaragoza, Huesca y Monzón nos dimos cita en un bonito y polémico enclave: Villanueva de Sijena.

Con puntualidad inglesa, fuimos acudiendo al monasterio que nos esperaba para comenzar la jornada con una eucaristía a cargo de la comunidad de Monzón. La capilla que nos acogió y reunió nos trasladó a Valdocco y al primer oratorio de San Juan Bosco. Sus colores en las pinturas que decoraban las paredes, el tamaño y el ambiente que se respiraba nos recordó a todos los asistentes, la capilla Pinardi. ¿Casualidad?

Después de recordar el tiempo de Cuaresma que estamos viviendo y lo importante que es reconocer nuestra identidad cristiana en estos tiempos de pluralidad religiosa, continuamos la mañana. Las puertas del monasterio se abrían para contarnos siglos de historia, de arte y religión, y de tantas cosas a lo largo del tiempo que se han ido grabando en cada muro, en cada piedra… ¡Qué orgullosos estamos los aragoneses del patrimonio que tenemos en nuestra tierra! Y qué bonito compartir nuestra historia; la historia de la humanidad.

Finalmente, el guía que nos acompañaba nos invitó a entrar en la capilla de la comunidad de religiosas que está viviendo en el monasterio. De repente, silencio… El ambiente de tranquilidad, paz, interioridad, serenidad… se hacía notar en el grupo. ¡Y eso que éramos 40 personas! A veces, muchas veces, se echa en falta más tiempos de silencio y tranquilidad. Vivimos en un mundo con tanto ruido y ajetreo que se agradece ese momento para pensar, o más bien para no pensar y dejarse llevar por nuestra voz interior.

Foto de grupo y vuelta a los coches para continuar con la visita a la Cartuja de Monegros. No era el plan previsto, sin embargo, también estuvo bien. Quizá, lo que menos acompañó este momento, fue el frío y la humedad del ambiente. Pero la compañía de todos y el humor ayudaron a que la visita fuese agradable. Ver la Cartuja en pleno siglo XXI tan deteriorada hace pensar qué poco cuidamos la historia, y, sobre todo, cuánto tenemos que aprender para que no se repita y estemos orgullosos de tanta riqueza.

La familia salesiana se caracteriza por su alegría, así que, como no podía ser menos, terminamos este día con una comida rodeada de tantos amigos y amigas para compartir y seguir compartiendo. Lo más importante de este encuentro es seguir creciendo y vivir el carisma salesiano desde el corazón, sabiendo que la esencia está en cada acto y obra que hacemos cada día allá donde estemos. ¡Qué sabio fue Don Bosco y qué bien lo acompañó Madre Mazzarello! A puertas de su fiesta, podemos estar orgullosos de esta gran familia que sigue dando frutos.

¡Feliz Pascua a todos!

Ana Palomar · SSCC FMA Zaragoza