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06Sep

Educar es una obra de amor

Comenzar un nuevo curso es retomar un camino. Puede ser que después de descansar nos cueste ponernos en marcha: se impone entonces repasar la ruta, repensar la meta, cargarse de ilusión y ponerse en marcha.

Precisamente eso es lo que hemos hecho el día 5 de septiembre, los educadores del Colegio María Auxiliadora – Salesianas (Torrent) y del centro Laura Vicuña: reflexionar, con la inestimable compañía de Koldo Gutiérrez, sdb, sobre la figura del educador salesiano.

La jornada ha tenido tres momentos muy diferenciados. En un primer momento de trabajo personal y en grupo, nos hemos visto a nosotros mismos como si fuéramos árboles ¿En qué tierra se asientan nuestras raíces? ¿Qué agua nos alimenta? ¿Qué nos impulsa y nos eleva como el aire? ¿Qué fuegos nos queman?

Tras esta toma de contacto, hemos entrado en materia: inspirado por don Bosco y por algunos textos del papa Francisco, Koldo Gutiérrez nos ha hecho ver la importancia de educar con amor, desde el corazón y para el corazón.

Ser educador es un don, una suerte, y una responsabilidad. Debemos vivir esta tarea hermosa siguiendo el ejemplo de la parábola del sembrador: con generosidad, paciencia y acompañamiento.

En un tercer momento, Koldo Gutiérrez ha compartido con nosotros el proceso en el que se encuentra el Sínodo de los Jóvenes que tendrá lugar el próximo mes de octubre. Etimológicamente, sínodo quiere decir “caminar juntos” y esto es lo que Iglesia se propone hacer en los próximos tiempos junto a los jóvenes. Actualizando el mensaje del Concilio Vaticano II donde la Iglesia reconocía la necesidad de rejuvenecer su rostro, nos enfrentamos al reto de escuchar a las nuevas generaciones, comprender sus situaciones y proponer de manera ilusionante el mensaje del evangelio.

Terminamos este encuentro formativo con fuerzas renovadas para seguir nuestro camino junto a los niños y jóvenes a los que vamos a acompañar en este curso, con el deseo de que el carisma salesiano nos ayude a tocar su corazón (y el nuestro).

Salvador Mas Anchel, profesor Colegio María Auxiliadora – Torrent