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12Mar

Encuentro formativo de hermanas mayores de 75 años

Del 7 al 11 de marzo, en Sanlúcar la Mayor, nos reunimos las hermanas de la nueva Inspectoría María Auxiliadora de 75 años en adelante, un grupo numeroso, aunque echamos en falta a muchas.

Después de los saludos de rigor, de felicitarnos por lo bien que nos conservamos, de preguntar por el nombre y en qué casa nos encontramos, nos saludó Chary, dimos las buenas noches, fuimos a cenar y nos retiramos.

El jueves, Chary, nuestra provincial, con la cercanía que le caracteriza, nos dedicó la mañana y nos invitó a que bajáramos al “taller del alfarero”, símbolo que va muy bien con nuestras edades, no para restañar achaques físicos sino para restañar las aceptaciones del proceso de nuestra maduración espiritual, valorando las experiencias de nuestras vidas de cada día y asumiendo que somos colaboradoras del Dios alfarero.

Tenemos que ser profecía de ESPERANZA; hay mucho campo para trabajar y, aunque seamos pocas y mayores, no podemos quedarnos en la nostalgia del ayer, debemos seguir soñando y hacer realidad nuestros sueños, ya que somos hijas de un soñador, debemos recuperar las pequeñas alegrías de la vida.

Por la tarde visitamos Valverde del Camino, la “catedral de la humildad” como alguien ha definido a esta casa, rezamos ante los restos de sor Eusebia (no faltaron los tres golpecitos), visitamos todos los recuerdos de su vida y testimonios de su muerte, nos recordó el amor por las cosas pequeñas y sencillas. Después de una generosa merienda volvimos a Sanlúcar.

Los días 9 y 10, D. Manuel Mª Carrasco, sacerdote claretiano, nos acompañó y nos invitó a hacer un recorrido por nuestra vida, el crecimiento personal en esta tercera edad: nuestras heridas y nuestros pozos, la evolución que van tomando nuestras vidas, la aceptación de las limitaciones propias del paso del tiempo, que no es tiempo perdido por conocido sino tiempo de oportunidad para seguir siendo útiles hasta que Dios tome definitivamente nuestras vidas.

Don Manuel con su gracejo, sus dinámicas y su forma de llevar el tema fue de lo más ameno y cercano. Nos hizo un repaso sobre la evolución personal, humana y espiritual. Dio mucha importancia a las distintas fases de la comunicación personal, tan importante en esta etapa de la vida en la que abunda la soledad y el desánimo. Debemos buscar momentos de comunicación en los que las relaciones vayan enriqueciendo la personalidad de las hermanas, ejercitarnos en la capacidad de escucha, dedicar tiempo para la empatía, la amistad, las muestras de cariño y cercanía unas con otras, que nadie quede aislado, que ninguna hermana viva su soledad habiendo hermanas alrededor.

SI HAS DE GANARLO O PERDERLO TODO QUE SEA POR AMOR

Agradecemos al Consejo y a cuántas/os hicieron posible estas jornadas de enriquecimiento personal, a la comunidad de Sanlúcar por su trato exquisito, a todas las participantes por su cercanía, alegría y disponibilidad.

Isabel Peña