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28Jun

Eucaristía por S. Dori en la Casa Inspectorial

Mientras celebrábamos la Pascua de Jesús Resucitado, en los primeros días del mes de abril, nos enteramos del fallecimiento de sor Adoración Saiz (Dori para nosotras, sus antiguas alumnas internas de Guinea Ecuatorial, que compartimos con ella aquellos años de infancia y juventud).

La noticia de su muerte, aunque nos encontró dispersas por distintas naciones, revivió en nuestras vidas sentimientos felices, entremezclados con el dolor de la pérdida de una persona amiga.

De los mensajes y comunicaciones de sus antiguas internas brotó el deseo de encontrarnos en una Eucaristía, que recordaría nuestro cariño y aprecio por quien sabemos que nos quiso de verdad y que hoy seguirá de cerca nuestras vidas desde la casa del Padre.

Esta Eucaristía la celebramos el 23 de junio, víspera de la solemnidad de S. Juan Bautista, en la casa Inspectorial de Madrid. Promovida por las Antiguas Internas de Guinea Ecuatorial, contó con la presencia de muchas otras personas que añadieron emotividad y calor a la celebración.

La Eucaristía fue presidida por el P. Teodomiro Megogo, antiguo alumno de sor Dori en Malabo, durante el último año de infantil o párvulos, y hoy sacerdote en la diócesis de Alcalá de Henares. La capilla de la Inspectoría rebosaba de hermanas de las casas de Madrid y de otras comunidades de fuera de Madrid.

Estuvieron presentes su hermana, Sor Adela, su hermano y su cuñada, que  han podido vivir personalmente, la emoción, alegría y algunos llantos de sus antiguas internas, así como el cariño y aprecio de las hermanas.

Iniciaba la Eucaristía el  P. Teodomiro con estas palabras: “No hemos venido a llorar, y permitidme no llorar. Hemos venido a celebrar la vida, la que sor Dori entregó totalmente en Malabo. No hemos venido a dar un adiós, sino un hasta luego”.

Fue una Eucaristía emotiva y fervorosa. En la capilla se percibía la emoción y se comentaban abundantes vivencias de la hermana que nos ha dejado. Las antiguas internas volvían a sentirse en su casa, e igualmente el sacerdote, aportando sus recuerdos de E’ Waiso Ipola.

En la homilía, el P. Teodomiro trazaba cierto paralelismo entre la gran figura  de Juan Bautista y la vida de Dori: Juan Bautista fue luz, la lámpara para muchas personas, preparó el camino al Señor.

Así, podría decir también, la vida de sor Dori, ha sido una lámpara para muchas personas en Guinea Ecuatorial–Malabo, preparándoles el camino para el encuentro con el Señor.

La Eucaristía, celebrada en un clima muy familiar nos brindó la oportunidad de escuchar, después de la comunión, en la acción de gracias, algunos testimonios, no solo de sus antiguas alumnas internas, sino también de otras personas, familiares o hermanas: S. Pilar Castro, S. Mª del Pilar Álvarez Villalón, la cuñada de Dori, S. Adela… era un momento de paz y serenidad haciendo realidad las palabras del sacerdote, “no era una eucaristía para llorar, sino para dar gracias”.

No todas las que hubieran querido estar presentes, pudieron hacerlo. Cecilia y Esperanza, que viven en Madrid quisieron ser la voz de otras ausentes. Por su parte Perpetua – Socorro, que vino desde Irlanda, con su pareja, y Natividad, que lo hizo desde Inglaterra, se sentían plenamente satisfechas de haber podido participar en la Eucaristía y haber revivido tantos gratos recuerdos.

Gracias a todas y cada una de las personas que participaron en esta Eucaristía: a la casa que nos acogió y preparó la celebración, tan familiar y emotiva, a Sor Josefa y toda la comunidad, que han estado presentes y pendientes de todo.

Desde Guinea Ecuatorial (Malabo) gracias a España y gracias a sor Dori por la vida entregada totalmente a la gente de este trocito de tierra, Malabo, al que ella ha querido tanto.

Que descanse en paz,  contemplando el rostro de Dios, siguiendo la vida de quienes aquí quedamos, e intercediendo por  todas.

Mª José Fernández Chicampo, fma