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11Oct

Agradecidas al Espíritu de Mornese (I)

En este primer año de preparación al 150º aniversario de la fundación del Instituto, acogemos la invitación a mostrarnos agradecidas por el Espíritu de Mornese, un espíritu animado y sostenido por el don de la santidad de Madre Mazzarello y por la actualidad de la misión salesiana en el mundo. El testimonio de la Madre Mazzarello inspira a nuestras comunidades en su compromiso de renovar esa frescura de vida y acción que emana de gestos concretos, testimoniando los matices femeninos del carisma educativo de Instituto (M. Yvonne Reungoat, Circular nº 989 «Con María hacia el 150º aniversario del Instituto»).

Compartimos el primero de varios testimonios con el tema «Agradecidas al Espíritu de Mornese» que iremos colgando a lo largo del curso. En esta ocasión comparte su reflexión Jéssica Clemente,  coordinadora y educadora de CTL Sin Mugas del Actur en Zaragoza.

APRENDIENDO DE MAÍN A EDUCAR CON EL CORAZÓN

Desde que entré hace doce años a formar parte de la familia salesiana mi sentimiento de pertenencia a la misma ha ido poco a poco creciendo y experimentando cómo mi vocación social y educativa se convertía en una opción de vida. Cuando conocí a la primera salesiana me contagió su pasión educativa por el Sistema Preventivo de nuestros referentes Juan Bosco y María Mazzarello, un arte basado en educar con el corazón.

Desde el primer momento sentí que había encontrado mi lugar, un lugar de crecimiento personal y profesional en el que experimentar la acogida incondicional que nos transmitió Maín, y poco a poco cada día ir trabajando para acercarme a la mejor versión de mí misma.

Maín en la actualidad nos sigue hablando… su voz suena a través de sus valores de humildad, sencillez de vida, aprendizaje y familiaridad; su pedagogía del amor sigue siendo una realidad en la plataforma social de las salesianas del Actur de Zaragoza, a través de sus proyectos de inserción social y laboral.

Ella nos enseñó a realizar el acompañamiento desde la prevención a los niños, niñas, jóvenes y familias provenientes de diferentes culturas y religiones o con más dificultades y a crear vínculos afectivos, estando presentes entre ellos con vocación y conciencia.

Todo ello lo hacemos posible creando como María Mazzarello un ambiente educativo de relaciones interpersonales con una acogida incondicional alegre, siendo un signo en lo local de la globalización salesiana, ya que nuestro centro es una pequeña semilla de una gran cosecha que está presente a través de las presencias salesianas en todo el mundo.

En nuestro centro cada “puntada” que damos es un acto de amor hacia los demás a través de una mirada profunda y unos gestos sensibles, como ella nos dijo y nos enseño con su ejemplo de vida. Los educadores, educadoras y salesianas juntos realizamos acompañamientos desde la vida con cada una de las personas que decide venir a nuestro centro, saliendo siempre al encuentro de sus necesidades y estando presentes, apostando por ayudarles a encontrar las cualidades positivas que hay dentro de cada persona, incluso en aquellos que están más castigados por la vida.

Cada día cuando abrimos las puertas del Centro Mancala volvemos a recordar y hacer presente la Valponasca, esa ventana abierta para soñar juntos y juntas, crecer en un ambiente educativo, ser protagonistas y hacer sonar nuestras voces junto a las personas que no tienen voz y ven sus derechos vulnerados.

Tu voz Maín seguirá sonando a través de cada una de las salesianas y seglares que apuestan por tu manera de ser y estar entre los jóvenes más desfavorecidos.