Foto
13Nov

Agradecidas al Espíritu de Mornese (II)

¡Más vale tarde…!

 Después de casi 60 años de vivir y convivir con las FMA, es en este momento de mi vida cuando he hecho un gran descubrimiento. Soy antigua alumna del colegio de las Salesianas de Zaragoza, y ahora, profesora prejubilada de ese mismo centro. Hija, además, de Cooperadores Salesianos, mi vida ha estado siempre ligada a la familia salesiana, casi tanto como a la mía propia. Y sin embargo, durante todos estos años, María Mazzarello ha sido para mi la gran desconocida y eso que aprendí a quererla celebrando cada año su fiesta, escuchando contar su biografía primero y contándola después yo misma a mis alumnos, rezándole, cantándole… pero nunca como a Don Bosco, ¡un santo que me entusiasma!

 Pero…  algo cambió radicalmente cuando hace un año, alrededor del día de la fiesta de la “madre”, como me gusta llamarla, se me propuso, en calidad de persona supuestamente bien conocedora de ella (después de tantos años, parecía lo normal), dar una charla a los alumnos de Grado Superior del colegio, alumnos que solo permanecen un curso en él y que en su totalidad provienen de otros centros y nunca han oído hablar de María Mazzarello. Y fue entonces cuando me pregunté: ¿qué puedo aportar yo que no sea lo que se puede leer en cualquier biografía publicada en papel o en Internet?… De repente me vi en la necesidad de revisar lo que tenía interiorizado de la santa y fui consciente de que, a parte de los hechos más relevantes de su vida, solo tenía grabados de ella unos cuántos tópicos: María Mazzarello fue una santa sencilla, humilde, piadosa, fiel seguidora de D. Bosco…

 Obviamente esto no es suficiente para dar una charla, pero tampoco para que a nadie le pongan en los altares (a todos los santos se les suponen estas mismas cualidades). Algo pues se me había pasado por alto todos estos años, algo se me escapaba y era el momento de poner remedio, así que comencé una reflexión en profundidad de la vida de la madre, en una clave diferente a la que estaba acostumbrada, y para mi sorpresa, me he encontrado con una mujer extraordinaria, de personalidad excepcional y con unas cualidades muy difíciles de reunir por una mujer en s. XIX y en un pueblo perdido del Piamonte italiano.

 A través de seis características, que no escogí al azar, sino que forman parte del estribillo de una canción, que no tiene nada que ver con María Mazzarrello, (y que yo digo medio en broma que fue una revelación), inicié la revisión de su vida y… esto es lo que he descubierto:

  •  Una mujer FUERTE, con esa fortaleza interior, que le permitió sobreponerse en las dificultades, sacar fuerza de flaqueza. María Mazzarello dio muestra de esa fuerza interior cuando su vida dio un vuelco tras contagiarse de tifus. Ella, sin dejarse abatir, vivió esta situación como una oportunidad para cambiar, para reinventarse. En gran medida, la fuerza interior de M.Mazzarello se la daba la certeza de que las cosas no suceden por casualidad, y estaba convencida de que si había sobrevivido a la enfermedad era porque Dios tenía un plan para ella y puso todo su empeño en descubrirlo.
  • Una mujer INDEPENDIENTE, capaz de arriesgarse por conseguir sus sueños, de tomar sus propias decisiones y de responsabilizarse de sus consecuencias. Esta característica resulta completamente inusual en una mujer de su tiempo. Ella no siguió el camino marcado de antemano para las mujeres, sino que tras la visión de Borgoalto entendió que estaba llamada a ocuparse de las niñas y jóvenes, y a ello dedicó en adelante toda su vida, pasando por encima de prejuicios y convencionalismos, demostrando de nuevo su fortaleza.
  • ¡Una mujer ALEGRE!, característica que la identificaba desde niña, al igual que a D. Bosco. Una mujer que predicó y practicó la alegría en cualquier circunstancia. Decía que estar alegre es la señal de un corazón que ama mucho a Dios y ella sin duda lo amaba. La alegría formaba parte sustancial del carisma de M. Mazzarello al igual que de Don Bosco. Podríamos decir de ella que es la santa de la alegría y de las jóvenes.
  • Una mujer VALIENTE, como tuvo ocasión de demostrar muchas veces en su vida, pero que quedó de manifiesto especialmente cuando respondiendo a la invitación de Don Bosco, se consagró religiosa. Se lanzó a la aventura de dar forma a una nueva Congregación fiándose plenamente de su intuición, que le decía que Don Bosco era un santo y por tanto su propuesta tenía que ser buena. Vivió momentos muy difíciles como superiora de la primera comunidad pero nunca le abandonó la certeza de que la nueva Congregación era de Dios y de María Auxiliadora.
  • Una mujer INTELIGENTE, que pese a su falta de cultura era resolutiva y creativa. No le faltaron retos y problemas que resolver y ella lo hacía procurando siempre el bien para todos. Don Bosco supo ver en ella, además de sus cualidades espirituales, una notable inteligencia innata y por eso puso en sus manos, sin reservas, un proyecto tan delicado como la nueva Congregación de las Hijas de María Auxiliadora, que ya para siempre iba a estar ligada a su nombre y al de los Salesianos.
  •  ¡Una mujer FELIZ! Con la dificultad que supone saber si una persona distinta de una misma ha sido feliz, y tras una larga reflexión, llegué a la conclusión de que M. Mazzarello fue feliz. Ella era de esas personas que disfrutan con lo que hacen, se sienten satisfechas y están en paz consigo mismas. Y además y sobre todo, cada día encontraba motivos para estar agradecida.

No se agotan aquí las cualidades de María Mazzarello. Se le podrían atribuir otras muchas de las que dio muestra en otros tantos momentos de su vida: entusiasta, decidida, apasionada, emprendedora, generosa, cercana…, pero no puedo pretender expresar en pocas líneas una vida tan intensa y fructífera, a pesar de ser breve.

Concluyo diciendo que a nivel personal, contemplar a la madre desde otra perspectiva, ha sido de un gran valor, ha supuesto un descubrimiento muy emocionante: María Mazzarello es una SANTA con mayúsculas, que debe ser modelo y ejemplo para todas las FMA, para todos los alumnos que se educan en sus colegios, y para todos los que entramos en contacto con su obra de una u otra forma.

Entiendo que ella y D. Bosco forman un binomio perfecto para bien de todos los que formamos la Familia salesiana.

 Por todo eso y por el cariño y el respeto que la madre me merece, puedo decir con satisfacción: ¡más vale tarde que nunca!

 Alicia Hernández

Profesora del Colegio María Auxiliadora  – Zaragoza