Foto
13Jul

Agradecidas al Espíritu de Mornese (X)

“Recuerdos entrañables”

Yo también quería ir al cole donde iban mis hermanas mayores. Recuerdo aquel momento como si fuese ahora mismo. Entre mis primeros recuerdos está la visita a la capilla y allí en lo más alto nuestra Virgen, María Auxiliadora, rodeada de flores. Siempre acompañándonos algunas de las hermanas que nos enseñaban a orar uniendo nuestras manitas.

En las clases de párvulos, lo que más me gustaba era bailar y escuchar cuentos en aquellos maletines en los que nos ponían discos. Otro aspecto muy innovador y para mí sorprendente, los caballetes que nos ponían individualmente en los corredores con pinturas para representar nuestras obras de arte.

Cuando se aproximaban las fiestas nos llevaban al teatro pequeño a ver las filminas de Don Bosco y Maín. Las hermanas nos proyectaban imágenes en rollos de película o discos con fotogramas que pasaban manualmente en un proyector mientras nos contaban historias y anécdotas de la vida de los fundadores. Esas historias no se acababan, podíamos estar toda la mañana preguntando sobre el mismo tema y ellas seguían dando respuesta hasta el final de la jornada.

Recuerdo los ensayos de los cantos para las Eucaristías con Sor Paquitina, las actuaciones que preparábamos en el teatro con Sor Andrea para los días de las fiestas. El recibimiento cada mañana de Sor Dolores Abreu en la portería, la preparación de mi primera comunión con Sor Mercedes. En las olimpiadas Don Bosco, los partidos con Sor Candelarita y Sor Teresa, y en las tardes calurosas próximas al verano, las labores de punto cruz con Sor Josefa.

¡Eran geniales! Esa metodología no se puede comparar. Presente siempre, el estilo de familia de Don Bosco, pero con un toque maternal que las caracteriza. Eran muchísimas las hermanas que nos acompañaban en todo momento, incluso en los recreos jugando a la cuerda y al elástico o bailando la YenKa y el Casatschok.

A medida que fui creciendo, me di cuenta de que nos preparaban con total libertad y con el único objetivo de conseguir nuestros sueños. Nos enseñaron a caminar con alegría, haciéndonos fuertes e independientes para enfrentarnos a la vida.

Actualmente soy educadora en el Hogar Escuela María Auxiliadora, un colegio de las salesianas en Santa Cruz de Tenerife. Con la misma emoción y alegría con la que comencé aquel día cuando era niña, acudo todas las mañanas para vivir experiencias nuevas, con nuestros/as niños/as y jóvenes, con la misma motivación que me transmitieron las hermanas.

He tenido la oportunidad de visitar los lugares salesianos que las hermanas me dibujaron con sus palabras, de ser formada como docente por aquellas que anteriormente me educaron como persona y de convivir y experimentar el carisma cristiano junto a ellas.

Quiero agradecer a las hermanas, educadoras, compañeras, directoras… cada una de las experiencias vividas y lo feliz que soy porque en el cole me siento en mi casa. Pido a Madre Mazzarello que nos dé nuevas vocaciones y que nunca se pierda el espíritu salesiano que también ha hecho grandes milagros.

Gracias por la confianza depositada en mí para la transmisión del carisma a nuestros/as niños/as y jóvenes.

¡Gracias por regalarme Vida!

Aurora Dávila González