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19Dic

Aprendí que un tropezón no es una caída

Esta semana se celebra el Día Internacional del Migrante, el 18 de diciembre, la Asamblea General de la ONU, ante el aumento de los flujos migratorios en el mundo, proclamó este día que, desde 2001, ofrece reconocimiento a todas las personas que, por diferentes motivos: laborales, climáticos, demográficos, inestabilidad política y social deciden dejar sus lugares de origen, en búsqueda de oportunidades.

Desde la Asociación Valponasca, nos sumamos al lema que desde Naciones Unidas, a través de la Organización Internacional para las Migracione,s pretende en este día aplaudir a los/as migrantes y a las comunidades a las que se unen y que se reconstruyen a través de esfuerzos mutuos. El lema elegido para el Día Internacional del Migrante 2020 #Nosotros juntos.

Este lema, se centra en las historias de cohesión social tan variadas como cada una de las personas que toman la decisión de cambiar de país, o son obligadas a salir de sus hogares por distintas circunstancias. Haciéndonos eco de este día compartimos el testimonio de una de ellas, de una persona que es fuerza y coraje, que desde que dejó a tras su país, su tierra, ha luchado, y continúa luchando por lograr no solo objetivos laborales y profesionales, sino, sus sueños.

Si hay algo que caracterice este año, 2020, es precisamente la lucha. La pandemia que ha sobrecogido al mundo, Covid 19, ha puesto de manifiesto la lucha por la supervivencia, por la solidaridad, por el apoyo mutuo.

Alexandra Salazar, de origen colombiano, forma parte activa de los programas de empleo, que desde la Asociación Valponasca se gestionan y tienen como beneficiarias a las personas migrantes: KARIM, Itinerarios de inserción social y laboral para personas migrantes, financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el Fondo Social Europeo, VALPONASCA INTEGRA, financiado por la Junta de Castilla y León, e INCORPORA, financiado por la Fundación  Bancaria La Caixa.

Alexandra, se define a sí misma como una persona resiliente, y nos ha contado, como se ha ido adaptando, a pesar de las dificultades a un año de pandemia, y cómo se pueden superar las adversidades y obtener resultados positivos y logros. Desde Valponasca y el trabajo que la asociación realiza con las personas migrantes, sentimos orgullo de ella, por ser ejemplo de esfuerzo y superación. El 2020 Alexandra lo define como un año difícil, en todos los aspectos de su vida personal y profesional, nos deja su relato como ejemplo de vida:

“Perdí mi trabajo de cocinera en un bar, me separé de mi compañero puesto que fue difícil económicamente una sola entrada en casa, me vi prácticamente en la calle, sin ayuda, ni alimentos, pasé penurias, tuve que pedir ayuda en entidades sociales y sobreviví gracias a mi esfuerzo y positividad, nunca jamás me rindo, continúe en la búsqueda de empleo, siempre guiándome a través de Valponasca, en medio de tanto caos viral, decidí tomarme el desafío de estudiar y me informaron y orientaron. Realicé el curso de cuidado personas mayores covid 19, y manipulación de alimentos, todo lo he logrado gracias a mi esfuerzo y mi voluntad positiva. Puedo decir orgullosamente que soy una persona resiliente, en medio de un año como el que hemos vivido todos y todas, mi lema es este, lean con atención: “Resilencia, capacidad para adaptarse con resultados positivos frente a situaciones adversas en la vida”

Mi meta era lograr una oportunidad de trabajo como gerocultora, y gracias a mi esfuerzo y la orientación recibida desde Valponasca, lo logré. Hoy por hoy soy gerocultora. Les escribo emocionada, con lágrimas en los ojos, feliz y orgullosa de ver mis frutos hechos realidad. Pero todavía no terminan mis metas, estoy inscrita en una formación que me permitirá convalidar mis estudios de ESO y con este título poder acceder al certificado de profesionalidad, Atención a Personas Dependientes en Instituciones Sociales. Estoy eternamente agradecida a Valponasca, por vuestra disponibilidad, disposición y orientación, para con todos/as nosotros/as, me siento orgullosa de ser una más de vuestra oficina de información, trabajo, empleo, idiomas, cursos y apoyo.

Gracias a ti, Patricia, gracias a Beatriz, gracias a Inma, y al resto del equipo, por ser mujeres de ejemplo para mí y para todos/as los inscritos/as en Valponasca. Gracias por elegirme de ejemplo para otras personas que han podido pasar por lo mismo que yo, o situaciones más difíciles, me siento muy honrada y agradecida.

 Este año, he aprendido que un tropezón no es una caída, que todo en la vida vuelve, que no hay mal que por bien no venga, que con voluntad y esfuerzo todo resulta más fácil, que, por más tropezón, caída, obstáculo o barrera que se interponga en el camino, el objetivo es levantar la cabeza y SEGUIR ADELANTE.

 Este emotivo relato de Alexandra Salazar, pone de manifiesto, una vez más, la gran contribución, que, las personas migrantes realizan a los países en los que desarrollan sus proyectos de vida.