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30set.

CG XXIV – Comunidades sinodales, como en Mornese

El camino de reflexión y estudio de los tres núcleos del tema capitular, continúa comprometiendo a las Capitulares, reunidas en Roma para el Capítulo General XXIV.

Y es aún la Palabra de Dios el corazón de cada jornada, los dichos y las acciones que los invitados a las Bodas de Caná suscitan, son luz en la búsqueda conjunta y en el discernir opciones y respuestas cotidianas de vida y de fe, en el corazón de la contemporaneidad.

Sor Marta Riccioli, Inspectora de la Inspectoría argentina S. Francisco Javier (ABB), presenta el tema del 2° Núcleo Comunidades Sinodales “Estilo sinodal como en Mornese” (Jn.2,3-109).

Después de haber repasado, en el texto bíblico, la dinámica de las acciones de María y Jesús, invita a las Capitulares “a construir comunidades inclusivas, tejidas de relaciones intergeneracionales, interculturales y también intercongregacionales. Estas relaciones en su diversidad son una ocasión preciosa para poner en práctica la pedagogía de la acogida y de la escucha, que favorece la valorización de la diversidad siempre como riqueza”.

Se centra sobre la actitud de María en Caná, poniendo en evidencia la proximidad y cercanía; “María promueve relaciones de afecto a través del contacto y el diálogo, despierta la vida como cuidado e interdependencia. Genera un ambiente de interacción, de comunicación; su palabra abierta al diálogo es el inicio y la invitación a cambiar la situación. Hace de modo que todos los personajes interactúen en una red de vínculos, que genera una atmósfera serena y alegre que se respira y se goza.

Maín, en Mornese, genera este peculiar espíritu de familia, que se hace paradigma, modelo y “estilo de vida nueva”, capaz de incluir a todos los miembros de la comunidad”.

Después de un tiempo de estudio personal, las Capitulares son llamadas a tejer redes de animación en sinodalidad, a confrontarse y a dialogar dentro de las Comisiones y Subcomisiones. En el momento asambleario se presentan las síntesis de los trabajos, a lo cual sigue el diálogo de profundización y el compartir experiencias dirigidas a reforzar el sentirse comunidades sinodales en camino.

“Ser comunidades sinodales significa revitalizar los caminos en acción y abrirse a las novedades del Espíritu; el reto es saber crear sinergia, redes de relaciones de reciprocidad y corresponsabilidad en el ámbito de la espiritualidad y misión salesiana. Esto ayudará a construir un futuro evangélico y carismático, impregnado de espíritu de familia, que es el clima de base en que se expresa el carisma mornesino”.