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CG XXIV – Profecía de una presencia valiente

El 14 de septiembre de 2021, Fiesta de la Exaltación de la Cruz, las Capitulares viven la primera Jornada de plegaria en el silencio y en la escucha de la Palabra.

Por la mañana, en la plegaria de Laudes, Don Erino Andrea Leoni SDB suscitó en las Capitulares el deseo y el compromiso de entrar en el tabernáculo del propio corazón para despertar la conciencia de la propia identidad que “en el Bautismo nos ha hecho hijas del amado que desde siempre nos ha escogido, para vivir la experiencia del servicio, reforzando la esperanza y el compromiso de hacer lo que Él nos diga, escuchando su voz en el día a día”.

Don Erino ofreció la primera meditación sobre el tema “Profecía de una presencia valiente” afirmándose en la identidad del Profeta, que habla para anunciar la voluntad de Dios sobre su pueblo.

  • Llamados a ser profetas. Don Erino hace el análisis de la presencia de María en las bodas de Caná, una presencia activa, atenta, cercana: “la Madre de Jesús estaba allí”, “María está presente, camina, está en nuestras casas y esto es el don más grande para nosotros, un don de serenidad y de profecía”.
  • Llamados a estar en medio. María es cercana, prevé las necesidades para asegurar la alegría de la fiesta. Aquel “no tienen vino”, es la invitación “a estar presentes y a ser sacramento de la presencia de Jesús, a ser sensibles – en nuestra mirada, en nuestra escucha y en nuestras palabras-  al grito de los jóvenes”.
  • Llamados a la profecía del Tú. María se fía de su hijo y genera la profecía del tú, “haced lo que os diga”. “La profecía no es sólo una presencia significativa, ni siquiera una visión y lectura de la realidad, sino valiente presencia activa, decisión consecuente, pasión que se convierte en acción”. Estamos llamadas a vivir juntas la profecía, a “ser un DON para los demás. un soplo de Dios”

La profecía sostiene nuestra identidad, nuestra vida carismática:

la profecía se pone en marcha, cambia de planes, se flexibiliza y se deja rediseñar para responder al diseño y a la palabra que se le ha dado a través del grito del Pueblo a ella confiado”.

Como María estamos llamadas a ser una presencia acogedora, apasionada, sensible para cuidarse de los demás, anticipar las necesidades, una agente que sabe arriesgar  y busca con valentía el bien de todos.

La asamblea vive un tiempo de silencio, plegaria y adoración eucarística celebrando el don del carisma salesiano: “la profecía se deja transformar… responde a la Palabra que le ha sido dada a través de diversos escenarios, realidades y contextos de las personas que nos han sido confiadas”.

El sacerdote retoma, por la tarde, la reflexión sobre la triple dimensión de nuestra identidad de Hijos de Dios: “Puentes entre la necesidad y el milagro. El bautismo nos ha hecho sacerdotes, mediaciones entre el grito de los pobres, entre las necesidades de los jóvenes y de nuestra gente y el milagro que sólo Jesús puede realizar. Los siervos se convierten en sacerdotes, mediaciones  sacerdotales  para  ser mediaciones  del  Misterio” llamados a vivir el don como mediación de servicio, por opción, en apertura a Dios que nos anima también a “llenar de agua las tinajas”, o sea, a vivir con alegría nuestra específica misión de ser signos de esperanza entre las hermanas y las jóvenes, dóciles a la tarea que se nos ha confiado, con fidelidad creativa, plena, gratuita “y las llenaron hasta el borde”.

Con la Celebración Eucarística concluye la jornada alabando a Dios por el don de la identidad que en Cristo nos hace profetas de esperanza y de servicio, comprometidas a ser sacramento de la presencia de un Dios que es cercano y se hace siervo por amor.