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25nov.

Mamá Margarita, una vida entregada

Hoy, 25 de noviembre, miramos a Mamá Margarita, una vida entregada, como la de su hijo, hasta el último aliento por los muchachos de Valdocco. Un verdadero Ángel de la Caridad que, en tiempos difíciles, supo abrir los ojos, descubrir el rostro de Jesús en quien sufría, y hacer lo que le era posible en esas circunstancias, ofrecer sus cinco panes y dos peces, ofrecer su agua para convertirse en vino…

Recordemos este episodio de su vida:

En los primeros días de agosto de 1854 el cólera comenzó a segar vidas en los suburbios de Turín, y de forma alarmante en las zonas de Borgo Dora y Valdocco. Los chicos mayores del oratorio, animados por Don Bosco y puestos bajo la protección de María Auxiliadora, se convirtieron en eficaces auxiliares de los médicos.

La situación convirtió también a Mamá Margarita en un Angel de la Caridad, animando a los jóvenes enfermeros y despertando la creatividad para proporcionarles, llena de tierna compasión, todo de lo poco que tenían en la casa: alimentos, agua limpia, vendas y sábanas.

Una mañana ocurrió lo inevitable. Dos muchachos llegaron hasta ella pidiéndole sábanas y telas para hacer vendas. La preocupación se reflejó en su rostro. ¡Ya no quedaba en el Oratorio ni un pequeño pañuelo de tela blanca! Bajó los brazos con gesto de impotencia. Se echó a llorar. Pero de pronto sus lágrimas se detuvieron. Salió decidida. Llegó hasta el altar de la iglesia y tomó el mantel del altar para hacer vendas. Así servirían – pensó – para otros miembros vivos de Cristo: Los pobres.

Como Mamá Margarita, aprendamos que la vida es un don que se recibe entregándose. ¿Descubres en quienes más sufren a Jesús que necesita de ti?