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Volvemos a estar juntos en el Colegio de Cádiz

El inicio de curso de nuestro colegio María Auxiliadora de Cádiz ha sido muy especial este año,  comenzando el día 1 de septiembre con una  convivencia del claustro en las instalaciones de La Casa de Nazaret donde hubo un primer momento de oración y  posteriormente   disfrutamos de una jornada amenizada con dinámicas de grupos que finalizó con un almuerzo. Desde ese momento, la presencia de la Virgen ha sido evidente y el inicio de curso en ese lugar ha sido muy  significativo porque recuerda a la casa y al origen de María.

El 12 de septiembre se abrían las puertas de nuestro cole para recibir a la Etapa de Educación Infantil y Primaria. Después de dos años de restricciones que limitaban las muestras de cariño, se acortaban las distancias y por fin podíamos vernos las caras. Ha sido emocionante ver las sonrisas dibujadas del alumnado al reencontrarse con los compañeros, el profesorado y la comunidad de hermanas.

Quienes venían por primera vez al cole como el alumnado de la Escuela Infantil Maín se ha sentido acogido en la Casa como si ya hubiese estado escolarizado y esa es la esencia que nos caracteriza.   Un día muy especial porque se celebraba el Dulce Nombre de la Virgen María que nos acompaña cada día en la labor educativa desempeñada desde los diversos estamentos del Centro y a la que encomendamos este curso que estrenamos con mucha fe en la voluntad de Dios. En las alegrías y en las adversidades de la vida diaria, la Comunidad Educativa siente la presencia de la Virgen que se pasea por la Casa de Cádiz y le protege con su manto. En los próximos días comenzarán la Etapa de Educación Secundaria y Ciclos Formativos y el claustro se encuentra inmerso en la organización de esa jornada tan especial que trazará el camino del nuevo curso. Hoy nos sentimos bendecidos por poder continuar la evangelización de la juventud gaditana como iniciaron las hermanas hace más de 75 años pero con las metodologías más innovadoras y plataformas educativas actualizadas a los tiempos que vivimos para ofrecer la mejor educación humana y cristiana. El reto educativo que nos marcamos este curso con la diversidad de nuestro alumnado, no sería posible sin la colaboración de las familias y la vivencia diaria del sistema preventivo de Don Bosco en las aulas. Con la implicación de todos estamos convencidos de garantizar una buena educación salesiana a los jóvenes y alimentamos la esperanza de construir un mundo mejor. Estamos ilusionados de haber iniciado este curso, volver a estar juntos y contar contigo porque “Contigo, todo es mejor”.