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24Nov

Carmen Sosa, de la Basílica de María Auxiliadora al mundo

El 21 de noviembre de 2021 en Turín, en la Basílica María Auxiliadora, en la Celebración Eucarística de la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, nueve Hijas de María Auxiliadora neo-misioneras y una misionera, y nueve Salesianos de Don Bosco, recibieron el crucifijo misionero.

En la Celebración, presidida por el Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco, Don Ángel Fernández Artime, estaban presentes la Madre General del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, Madre Chiara Cazzuola, la Inspectora de la Inspectoría Maria Ausiliatrice del Piamonte (IPI), sor Emma Bergandi, sor Blanca Sánchez, Colaboradora del Ámbito para las Misiones del Instituto FMA, don Alfred Maravilla, Consejero General para las Misiones SDB, don Juan Carlos Pérez Godoy, Consejero para la Región Mediterránea, los Inspectores de la misma Región con los Consejos Inspectoriales reunidos en Turín, y los jóvenes del camino de animación salesiana de las Inspectorías FMA y SDB del Piamonte y Valle d’Aosta.

En la homilía, el Rector Mayor, retomando la Palabra de Dios de la Solemnidad, dijo:

 “Hoy la Iglesia nos invita a descubrir que el Señor es verdaderamente nuestro Rey. (…) El mundo necesita discípulos y misioneros que puedan dar testimonio de que el Señor Jesús está en el centro de nuestra vida”.

Después recordó el primer envío misionero – del que celebramos el 152º aniversario- , el 11 de noviembre de 1875  de Turín-Valdocco, cuando Don Bosco mandó a los primeros misioneros a Argentina, Patagonia: “Aún hoy el Santo Espíritu de Dios continúa protegiendo y acompañando a su Iglesia en el mundo.  (…) Estos 34 misioneros/as irán al encuentro de los que los esperan, no para enseñar, sino como servidores en nombre del Señor Jesús, para compartir la vida y en esta compartición-comunión ofrecerán lo mejor de sí mismos. Es así como el Señor puede continuar llamando a las puertas de muchos corazones que tienen sed de verdad y sed de una Reino de Dios más justo, más humano y de paz”.

Después de la bendición de los crucifijos, se procedió a la entrega a los misioneros/as con la fórmula:

Recibid el signo del Amor de Cristo redentor. Sea para vosotros sustento y modelo del amor auténtico y fiel. Sed la sonrisa y la presencia de ternura de Jesús, para los niños y los jóvenes a quienes sois enviados. En vuestra misión viviréis la santidad y encontraréis la alegría que llena la vida”.

Madre Chiara Cazzuola, a los 144 años de la primera expedición de las Hijas de María Auxiliadora, entregó a cada FMA el crucifijo misionero. Al final de la Celebración, los/las misioneros/as se acercaron en procesión con la Madre, el Rector Mayor y los Celebrantes al altar donde están custodiados los restos de Don Bosco.

El 20 de noviembre de 2021, en preparación a la Celebración, los misioneros y las neo-misioneras vivieron un tiempo de diálogo con el Rector Mayor y la Madre General, en el que compartieron las motivaciones, los retos y las oportunidades de la vocación misionera ad-gentes.

“Éste es uno de los momentos preciosos que vivimos juntos, Madre y Rector Mayor”, expresó Don Ángel Fernández Artime. “Desde la primera expedición enviada por Don Bosco, en la historia de las dos Congregaciones no se han interrumpido nunca, ni siquiera por motivo de las dos guerras mundiales. Quiere decir que la misericordia trasciende, va más allá de las grandes dificultades. Encontrarnos juntos me hace pensar en las primeras expediciones, cuando Don Bosco y Madre Mazzarello decían adiós a las hermanas y a los hermanos. ¿Sabéis por qué esto continúa hoy así? Porque es Dios quien está detrás, no es sólo un plan estratégico humano”.

Madre Chiara Cazzuola, en su primera participación como Superiora General en este evento, destacó la importancia de tener viva la conciencia del espíritu misionero, presente en la Familia Salesiana desde los orígenes:

”¡Pienso en nuestras hermanas, que partieron jovencísimas, sin cultura, sin nada, pero con un empuje, con una pasión! ¡Es esta pasión la que les hace cruzar el océano, las hizo encarnarse en el tejido de otro continente y les hizo aprender la lengua: sentirse uno en medio de la gente!”.

En una conversación fraterna y llena de ideas, los/las misioneros/as pudieron expresar las propias preguntas y escuchar de las palabras de Don Ángel y de Madre Chiara las expectativas de las dos Congregaciones religiosas y las esperanzas de las Comunidades SDB y FMA al recibir un/una nuevo/a misionero/a.  Recibieron además consejos y ánimos para ir hacia quienes las esperan, con generosidad y espíritu de servicio teniendo vivo el entusiasmo misionero en las Comunidades y en las Inspectorías.