Foto
21Ene

¿Conoces la historia del Himno de las Hijas de María Auxiliadora?

El himno del Instituto “¡Oh, qué dicha!” desde el 1915 lo cantan las Hijas de María Auxiliadora de todas las Comunidades del mundo como signo de comunión y de unidad del Instituto FMA en el Carisma salesiano. Pero no siempre se conocen los orígenes del mismo. La celebración del 150º aniversario de Fundación del Instituto FMA (1872-2022) es ocasión de recordar la historia y el significado de este texto, conocido como “el himno de las Hijas de María Auxiliadora”.

La música, alegre y a ritmo de marcha en el estribillo, andante y expresiva en las estrofas, es del Cardenal Giovanni Cagliero  uno de los primeros jóvenes salesianos, primer Obispo y Cardenal salesiano. De temperamento alegre y exuberante, Cagliero tenía fuertes talentos musicales, que lo convirtieron en compositor de himnos y piezas para funciones eclesiásticas, academias, bandas… Desde el 1874 hasta su muerte, en el 1926, acompañó con sabiduría y genuina espiritualidad salesiana el Instituto FMA.

La letra del himno fue escrita por sor Felicina Fauda en el 1913 o 1914, ante la inminente celebración del Centenario del nacimiento de Don Bosco y del Centenario de la institución de la fiesta de María Auxiliadora (1815-1915). Cuando sor Felicina escribió aquellas estrofas, era Inspectora de la Inspectoría Piamontesa.

Sor Felicina Fauda, a sus 22 años era ya Directora de la Comunidad de Chieri, y fue una entre las primeras graduadas del Instituto. Fue profesora de pedagogía en la Escuela Normal de Nizza Monferrato. A los 29 años acompañó, como secretaria, a la Superiora general Madre Caterina Daghero en su viaje misionero de 20 meses (1895-1897) por Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú. La muerte repentina de Madre Emilia Mosca (2 de octubre de 1900) la cargaba, a los 32 años, de la responsabilidad de ser decana de la Escuela Superior de Nizza, que dirigió durante más de 10 años. Más tarde fue Inspectora de las Inspectorías de Piamonte, Sícula, Francia, Bélgica, con un corto intervalo del 1935, cuando estuvo comprometida en la primera fundación de Haití.

El solemne texto de este himno revela el vivo sentido de pertenencia al Instituto FMA, que Sor Felicina Fauda transmite a varias generaciones de hermanas.

El canto se compone del estribillo “¡Oh, qué dicha!” y de 11 estrofas, de las cuales la tradición musical del Instituto sólo ha transmitido una.  En cada estrofa están presentes explícitamente la Virgen María y Don Bosco. Sólo en la última se encuentra también una referencia a “Madre Mazzarello, Superiora prima e pia”,  de la cual se acababa de iniciar el cuarto año de su Causa de Beatificación.

El estribillo canta la alegría de ser y de querer ser fielmente Hijas de María Auxiliadora. La primera estrofa canta al Instituto como monumento vivo levantado por Don Bosco a la Auxiliadora. La segunda y la tercera subrayan el “seguimiento de Cristo” que, –  como explicita la cuarta – se realiza como un don de oración y trabajo por las almas: “Para salvar a la juventud”, como precisa la quinta estrofa.

La sexta recuerda la voluntad de don Bosco, que quiere a las FMA para la Iglesia, fieles a todos los deseos del Papa. Todo podrá ser puesto en práctica en la fidelidad a las Reglas y al magisterio de las Superioras, ilustra la séptima estrofa. Siguen tres estrofas – octava, novena y décima – que subrayan los campos donde se realiza la misión de la Hija de María Auxiliadora: internados, oratorios, escuelas. Las Exalumnas son protagonistas de la novena estrofa, mientras en la décima se recuerdan las misiones y otras obras. La estrofa final es una súplica al corazón de Dios por un “seguimiento” fiel, comprometido a expresarse con fortaleza y pureza fecundas.

Fuente: Web del Instituto FMA