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13Feb

Espíritu Misionero: de República Checa a Cuba

NO TENGÁIS MIEDO DE TOMAR DECISIONES Y , SOBRE TODO, SED MUY GENEROSOS 

(S. Olga, misionera en Cuba)

¿Cuál es tu nombre y apellido?

Olga Landrová.

¿Cuál es tu ciudad y país de origen?

Nací en Mladá Boleslav (República Checa).

¿En qué país te encuentras como misionera?

En Manzanillo (Cuba).

¿Cuánto tiempo llevas allí?

Llevo nueve años.

¿Qué hizo nacer en ti la vocación misionera?

No fue un solo momento, el Señor me preparaba poco a poco. El primer recuerdo de las misiones que tengo fue del momento de mi primera Comunión, porque todos al recibir la Comunión fuimos invitados a donar un juguete preferido para los niños en los países de misión. Me había llamado atención porque teniendo 7 años tenía la curiosidad de cómo iban a llegar estos juguetes a los niños de África. Luego en la edad de adolescencia y juventud preparábamos, con mi hermana menor, unos paquetes con jabones, libretas y lápices y los mandábamos por correo a las direcciones que hemos recibido clandestinamente. Nunca tuvimos una respuesta, pero nos imaginábamos cómo lo disfrutaban los niños pobres.

Mi hermana siempre soñaba de ir en misión a África, yo no lo sentía hasta el momento cuando de postulante me encontré con una misionera que vino de República Dominicana, sor Frantiska Janáková, a visitar a su familia. Sentí una atracción especial. Tuve la gracia de hacer el noviciado internacional en Roma y el mes del apostolado en la comunidad de Brescia, de la cual la directora era sor Maria Lucia Beccalossi, la que estuvo muchos años de misionera en Argentina. Al despedirme de esa comunidad, fue ella que me regaló sus maletas diciendo que ella ya no volvería a las misiones. En el noviciado pertenecía al grupo de animación misionera y al momento de recibir una postalita de sor Frantiska, fijándome en un paisaje de Boca Chica con las palmeras en la playa, en mi corazón le pedía que rezara por mí para que pudiera un día llegar a ese lugar.

Al escribir la petición para la primera profesión, dado que éramos en ese momento una delegación dependiente directamente de Madre General, uní también la petición misionera. Mi vocación misionera, siendo juniora, se la confié a la oración de madre Yvonne Reungoat cuando vino como visitadora a nuestra Inspectoría y después de unos años fue justamente ella la que me envió a Cuba.

¿Qué misión concreta llevas adelante en este momento?

En este momento nuestra misión está limitada por la situación de pandemia y no podemos visitar a las comunidades situadas en la periferia de Manzanillo. En nuestra parroquia estoy acompañando un grupo de catecúmenos adolescentes en la preparación a los sacramentos de Bautismo y Comunión y llevo el grupo de juveniles. Soy la responsable de la formación de los catequistas. En la comunidad soy la animadora y en nuestra casa me dedico al grupo de niños que están aprendiendo música y manualidades.

¿Qué has aprendido de las personas y la cultura del lugar donde te encuentras?

Cuba es un país, creo yo, preferido por Dios. Tiene una naturaleza maravillosa, un clima muy agradable, las ciudades con unos edificios preciosos y un pueblo con muchos valores a pesar de, o justamente por, haber sido probado por mucho sufrimiento. Al llegar, en mi caso, de un país más frío me llamó atención la apertura, generosidad, espontaneidad y alegría. Los cubanos son las personas muy acogedoras y con un sentido de fiesta; canto y baile llevan en la sangre, tienen un fuerte sentido de fraternidad, viven como una gran familia. Aunque yo me creía siempre ser una persona bastante alegre y extrovertida he tenido de adaptarme a veces un poco con fatiga a una cultura tan abierta.

Después de esto años de misión… ¿Que te gustaría decirles a los jóvenes?

Confiad plenamente en el amor de Dios, creed firmemente que su única ilusión sobre vosotros es que seáis felices. Y cuando tenéis que pasar por momentos difíciles, es porque Él os fortalece y prepara para poder sobrellevar cualquier prueba de la vida que se os pueda presentar. No tengáis miedo de tomar las decisiones y sobre todo sed muy generosos porque el Señor ama a los que dan con alegría.