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23Oct

12 años de servicio y animación ¡GRACIAS!

El 24 de octubre 2020, se cumplen doce años desde que S. Yvonne Reungoat fuera elegida Madre General, vínculo de comunión y centro de unidad de todas las comunidades e Inspectorías. Nos unimos todo el Instituto en gratitud por estos 12 fecundos años de servicio de animación y gobierno, fruto de un sí generoso y valiente que, como el de María, ha ido creciendo con el paso del tiempo.

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Agradecemos sus visitas a España en estos años, su cercanía durante el proceso de unificación de nuestras antiguas inspectorías, sus cartas mensuales que nos ayudan a  fortalecer el vínculo de comunión, a potenciar el compromiso de fidelidad a las Constituciones y a la misión entre los niños y jóvenes, especialmente los más vulnerables. Como expresión de gratitud y de reconocimento a su magisterio hemos recopilado fragmentos de 12 circulares suyas dedicadas a María, a Ella, la que desde el inicio ha sido y sigue siendo la verdadera superiora del Instituto, la inspiradora y guía de toda vocación en la amplia Familia Salesiana:

Dios viene todos los días a cada una de nosotras. Es el primero en ir tras nuestras huellas, nos invita a reconocer el misterio de amor que nos envuelve y a creer que Él confía en nosotras. Dios decide depender de María para realizar la Encarnación. El Amor quiere depender. Así actúa Dios también con nosotras cuando viene a nuestro encuentro y nos confía un proyecto. (Con María, mujer del encuentro – Circular nº 900 –  Abril 2009)

Inspiradora y guía de nuestro Instituto, María es el espejo en el que se refleja nuestra verdadera fisonomía. Al contemplarla, nos comprometemos a ser su verdadera imagen en la misión de madres y auxiliadoras en la educación de la juventud. (…) La cultura vocacional se basa efectivamente en el amor a la vida, en una perspectiva de entrega y de servicio que sólo puede darse si nos sentimos acogidos, amados y bendecidos. (María, Madre que nos acompaña – Circular nº 909 – Abril 2010)

Es importante estar alerta para que las condiciones en que se vive la misión sean fuente de energías siempre renovadas (cf C 48), para que el activismo no conduzca a situaciones de tristeza vocacional, intolerancia frente a las limitaciones de las hermanas, claudicaciones y desilusiones ante los esfuerzos o fracasos pastorales. Una mirada como la de María, nos ayuda a ser más esenciales en nuestra vida y a redimensionar las dificultades que el día a día nos presenta. (María, mujer de luz y de esperanza – Circular nº 918 – Abril 2011)

María pronunció su sí para siempre a Aquel que la había elegido y se mantuvo fiel hasta el fin con la alegría del amor. Con su fidelidad incondicional tiene mucho que decirnos hoy a todas nosotras. Preguntémonos: ¿Cómo su sí, llevado adelante toda su vida, puede ayudarnos a descubrir la alegría de nuestro sí? ¿Cómo puede apoyarnos en la adhesión cotidiana a la llamada de Dios para ser manifestación de su amor las unas para con las otras y para las nuevas generaciones que son la misión de nuestra vida? (Con María nuestro camino de fidelidad – Circular nº927 – Abril 2012)

Ella es el primer tabernáculo que acogió y custodió a Jesús; es la primera evangelizadora que se hizo misionera al irse sin dudar a casa de su prima Isabel. Ciertamente fue para prestar su ayuda, pero sobre todo para compartir con ella el estupor y la alegría que llevaba en su seno. Un encuentro divino y exquisitamente humano que nos habla también a nosotras, llamadas hoy por vocación a darnos recíprocamente en las relaciones humanas verdaderas, auténticas, trasparentes; a ser pequeñas luces de esperanza las unas para las otras. Para experimentarlo, es necesario descentrarse de sí mismas. (María, morada viviente de Dios – Circular nº 936 – Abril 2013)

Contemplándola en toda su belleza interior preguntémonos si, como ella, estamos dispuestos a las peticiones del Señor, si queremos ofrecer nuestra existencia para que sea una morada habitada por Él o, más bien, si nos frena el miedo de que sus anunciaciones puedan limitar nuestra libertad de reservarnos una parte de nuestra vida para que sólo pueda pertenecer a nosotras. (Con María testimonios y anunciadoras de alegría – Circular nº945 – Abril 2014)

María nos enseña que abrirnos a los otros nos pone condiciones precisas: abandonar toda forma de autoreferencia, de individualismo, para llevar únicamente la Palabra que salva, dejándonos guiar del Espíritu Santo, como ha hecho Ella. De aquí procede la dulce y confortante alegría de evangelizar y la fuerza para responder al desafío de una espiritualidad misionera apasionada, vigorosa, creíble, rica de amor gratuito. Amar es ya caminar. Quien ama no conoce la pasividad, la rutina, el inmovilismo. El amor es movimiento, novedad que brota, crece y genera continuamente nueva vida. (Con María, misioneras de esperanza y de alegría – Circular nº 952 – Mayo 2015)

María, la “llamada” por excelencia, Mujer del sí incondicional, nos acompaña en nuestro camino, suscita un renovado impulso vocacional, nos hace cada vez más conscientes de que la belleza de ser “llamadoras” se irradia con entusiasmo allí donde el que el Señor nos envía. Esto es lo que los jóvenes esperan hoy. ¡No los defraudemos! (Con María testimoniamos la belleza de la llamada de Jesús – Circular nº 960 – Abril 2016)

Os comunico un sueño que me da esperanza y confianza: Pensar nuestras comunidades como lugares donde habita la paz, el perdón, donde se está dispuesta a compadecer fragilidades, debilidades, miedos y tibiezas con el corazón habitado por el Espíritu Santo y la solicitud materna de María. Soy consciente de que hay momentos de fatiga causada por diferencias de carácter, mentalidad, por los conflictos inevitables de una vida comunitaria. En toda realidad hay conflictos, pero el deseo de ser testigos de paz debe prevalecer siempre sobre el conflicto. (Con María por una cultura de paz – Circular nº 969 – Abril 2017)

Para ser monumento vivo de gratitud a María es preciso ser “verdadera imagen de María”, como exhortaba Madre Mazzarello (cf Cronohistoria III, p. 216), es decir, que reproduzcamos en nosotras la imagen de la Virgen, viviendo en plenitud nuestra identidad de Hijas de Ma Auxiliadora. Cuanto más la miramos a Ella, más descubrimos la belleza y la profundidad de nuestra vocación y misión en la Iglesia. (Reavivemos el rostro mariano del Instituto – Circular nº  978  – Abril 2018)

La Virgen se pasea por esta casa (cf. Cronohistoria V, 44). Las palabras que dirigió a las FMA en su último encuentro en Nizza Monferrato en 1885 (…) Aquí al decir “casa” nos referimos al mundo, donde se lleva a cabo la misión confiada a las FMA y a las comunidades educativas. En todas partes, María está presente como protectora, guía e inspiradora para ayudarnos a vivir la fuerza generativa del carisma en el hoy de la historia. (Con María hacia el 150 aniversario del Instituto – Circular nº 989 – Julio 2019)

En estos días no me resulta difícil contemplar a María junto a su pueblo que sufre. Una presencia, la suya, envuelta de silencio, pero rica de una maternidad universal que sabe amar con un corazón humilde, capaz de comprender la dura prueba de este momento porque ella misma, al pie de la cruz, fue tocada por el dolor, por la pérdida de cuanto le era más querido. También hoy, Jesús nos da a su Madre a todos nosotros: “Mujer, aquí están tus hijos. En ellos está el rostro de mi pasión. A todos les puedes decir que la Pascua irrumpió en la historia, por lo que la esperanza no debe fallar. Ella
sigue brillando y dando nueva luz a este tiempo inesperado. El tiempo de las lágrimas terminará y el canto del aleluya aún resonará“. (Con María Auxiliadora la Virgen de los tiempos difíciles – Circular nº 996 – Abril 2020)

¡GRACIAS, MADRE YVONNE, CONTIGO SIEMPRE MISIONERAS DE ALEGRÍA Y ESPERANZA!