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30Jul

Casa de San Blas… 24 años de diaconía de amor

Corría el año 1996 del siglo pasado cuando las Hijas de María Auxiliadora llegaron al barrio de San Blas para hacerse cargo de una Residencia de jóvenes de la Comunidad de Madrid. Desde entonces las salesianas dedicaron todos sus esfuerzos para abrir horizontes de esperanza en las vidas de jóvenes vulnerables. Cuidaban de ellas día y noche. Y lo de noche es literal. Pero además se integraron en las parroquias del barrio, dando catequesis o animando las celebraciones. En suma, su presencia nos permitió gozar y agradecer el carisma salesiano a todo el barrio. Cuando hace unos años surgió la iniciativa de crear una Unidad Pastoral entre las parroquias del barrio sociológicamente afines, no dudaron las salesianas en incorporar.se a la tarea con entusiasmo.
En abril de 2018 se vieron obligadas a dejar la Residencia, por una equivocada decisión de la comunidad de Madrid, Sin embrago, siguieron viviendo entre nosotros y trabajando en la Unidad Pastoral. Un hecho importante y significativo al no tratarse ya de una obra propia.
Y hoy traemos a la mesa de la fraternidad estos 24 años de entrega generosa, de diaconía de amor, de fe compartida y celebrada, de trabajo por el Reino. Damos gracias al Padre por la presencia entre nosotros de las salesianas, que ha sido Evangelio vivo para nuestro barrio y unidas a ellas por todo lo que el Espíritu nos ha ido regalando
Nuestra memoria agradecida se llena de nombres: Lucía Herrero, Concha Hurtado, Mara Izcue, Mamen Muñoz, Nuria Casal, Angelines Esteban, Concha Valcabado, Ángeles Urquizu y Rosa Palomo… Y detrás de ellos D. Bosco y S. María Mazzarello. Con todos ellos el Señor ha visitado a su pueblo que peregrina en el barrio de San Blas. Demos gracias de corazón“.

Con estas bonitas y entrañables palabras daba comienzo la Eucaristía de despadida y acción de gracias que se vivió con emoción el pasado día 24 de julio en la Parroquia de La Candelario del sencillo barrio de San Blas. Una sentida despedida de las que tres hermanas que ponen punto final a esta presencia tras 24 años de entrega generosa tras el cierre hace dos años de la Residencia María Auxiliadora.

Las cariñosas palabras del párroco, Antonio García, en su homilía y de otras personas de la parroquia que han colaborado últimamente con ellas en el oratorio, la visita a enfermos o la alfabetización de mujeres, destacaron la vitalidad y pasión apostólica de cada una ellas, derramando a su paso el buen olor de Cristo, Maestro, Evangelizador, Sanador… sin apocarse por la edad o las limitaciones.

Al acabar la Eucaristía uno se refuerza en la certeza que la Vida Religiosa es significativa en cuanto se entrega la vida en medio de la gente sencilla, dando lo mejor de cada una en nombre de Aquel que nos consagra, nos reúne y nos envía (art nº 8). Por eso éramos significativas en el barrio y en la Iglesia local de San Blas.

Como regalo de las hermanas a la parroquia el cuadro de María Auxiliadora que ha presidido el piso, como dueña y señora de la casa. Nosotras nos vamos, pero Ella permanece. Ella acompañará ahora las múltiples actividades sociales y evangelizadoras de la parroquia y extiende su manto materno sobre todo el barrio.

A través de las hermanas el Señor ha visitado a su pueblo que peregrina en el barrio de San Blas. Demos gracias de corazón.