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14Sep

CG XXIV: Conectadas, a la escucha del Espíritu

El 13 de septiembre de 2021, las Capitulares vivieron la jornada comprometiéndose a conocer la metodología de las plataformas telemáticas, que estará en la base de los trabajos capitulares, y a la escucha de las palabras de la Madre General del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, Sor Yvonne Reungoat, de introducción a las Jornadas de oración que las Capitulares vivirán el 14 y 15 de septiembre de 2921.

La jornada comenzó en la Capilla, con la Celebración Eucarística presidida por don Jesús Manuel García, Salesiano de Don Bosco, capellán de la Casa Generalicia, que animó a vivir en actitud de apertura y disponibilidad a las inspiraciones del Espíritu Santo, que guía en la búsqueda de nuevos caminos a emprender como Instituto con fidelidad carismática y audacia apostólica.

El trabajo fue precedido por la plegaria inspirada en el Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2021, que invita a ponerse a la escucha de la realidad sin prejuicios, a llegar a las periferias, a renovar el deseo de tejer comunión y a compartir lo que se ha “visto y oído” con esperanza en el Dios que convoca y manda.

El Dr. Nicola Bianconcino, Director y Gestor de la KEDOS, una agencia de los servicios informáticos, presentó la utilización de Alfresco, una plataforma digital que, por su arquitectura abierta y modular, facilita el trabajo de colaboración y en sinergia para la gestión de los documentos.

Por la tarde, con la invocación al Espíritu Santo, se introduce el tiempo de silencio y escucha de la Palabra. La Madre General, Sor Yvonne Reungoat, pide a los participantes que vivan en profundidad este tiempo de oración y de silencio “a la escucha del Espíritu, actitudes indispensables para crear el clima mejor para que el Capítulo General XXIV se oriente a la búsqueda sincera y apasionada del bien del Instituto, según el proyecto de Dios, para renovar la fidelidad al don carismático que los Fundadores recibieron y han transmitido”.

Con gozo y en actitud de silencio orante, se vive este espacio de crecimiento interior a la escucha de la Palabra: “No tienen vino (Jn. 2,3), y Jesús responde: “Aún no ha llegado mi hora” (Jn. 2,4). La hora de Jesús en Caná es la nuestra:

“comenzamos a vivir la hora que Dios ha fijado desde toda la eternidad para este evento y gracia en la vida del Instituto. Nos preparamos pues a experimentarla como un Kairos, en escucha atenta y dócil a todo los que el espíritu quiera sugerirnos para el bien de las hermanas, de los/las jóvenes que nos son confiados”.

A las 18:30, como comunidad orante, las Capitulares viven un momento intenso de adoración eucarística: es la hora de la gracia, en Caná, y para nosotras. La Madre invita a reflexionar sobre la experiencia de Jesús y María:

“es un misterio para contemplar y es un estímulo para aplicarlo en la vida cotidiana”.

En un clima de silencio, en la celebración de las Vísperas, se recuerda el espíritu dócil, humilde y abierto de Madre Mazzarello, y la importancia de estar prontas a servir y a escuchar a Dios en la diversidad de ambientes y contextos en que cada una vive la misión de FMA en el hoy, recordando que en Caná los que sirven: “no estaban llamados a transformar el agua en vino. Estaban llamados a llenar las jarras hasta desbordarse, a verterlas en una taza y a dárselo a alguno a probar. ¡Dios hace el resto!” (J Rogers).

Es la invitación a abrir los corazones a la esperanza, para ser servidores de una nueva humanidad, abiertas al plan salvífico de Dios:

Dejémonos llevar de la mano de María y conducir adonde ella sabe que se encuentra el “vino bueno” de la fiesta”.