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16Out

Domund 2020: Aquí estoy, envíame

Todos conocemos bien lo que es el Domund y sin embargo esta campaña, no es más una pequeña parte del trabajo que se realiza desde una institución de la Iglesia que se llama Obras Misionales Pontificias.

Las OMP son –así las ha definido Francisco– la red mundial que, en nombre del Papa, sostiene la misión y a las jóvenes Iglesias con la oración y la caridad. Son el instrumento que tiene la Iglesia para hacer conscientes a todos los bautizados de que ¡son misioneros! Si Cáritas nos ayuda a los creyentes a tener presente que la caridad es una cualidad y una condición para vivir nuestra fe, las OMP, a través de la animación misionera, nos hacen presente la universalidad de la Iglesia, porque Cristo tiene ese deseo: que todos los hombres le conozcan y le amen.

Además las OMP nos hacen sentir a los cristianos una gran familia, extendida por todo el mundo. Cada uno distinto, con su idiosincrasia, con su forma de expresar el amor a Dios, a la Virgen, a los santos y a la Iglesia; pero todos bajo el manto de esa Iglesia, que preside el Papa en la caridad. El Domund es una expresión de esa convicción: esta Jornada Mundial de las Misiones –que se celebra el mismo día en todo el mundo, estemos en Brasilia, Estambul, Valencia o Freetown– es una forma concreta de vivir esa comunión y esa responsabilidad de unos por otros y de otros por unos. “Aquí estoy, envíame” (Is 6,8). Ese es el lema del Domund 2020.

El Papa, en su mensaje con ocasión de esta Jornada, una vez más nos llama a no encerrarnos en nosotros mismos, sino a abrir el corazón y la mente a todo el mundo también en este contexto de pandemia, a todos los hombres y mujeres que tienen nuestra fe, y a aquellos que todavía no han tenido la suerte de oír hablar de Jesús:

Comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento nos interpelan. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida. Ahora, que tenemos la obligación de mantener la distancia física y de permanecer en casa, estamos invitados a redescubrir que necesitamos relaciones sociales, y también la relación comunitaria con Dios. Lejos de aumentar la desconfianza y la indiferencia, esta condición debería hacernos más atentos a nuestra forma de relacionarnos con los demás. Y la oración, mediante la cual Dios toca y mueve nuestro corazón, nos abre a las necesidades de

amor, dignidad y libertad de nuestros hermanos, así como al cuidado de toda la creación. La imposibilidad de reunirnos como Iglesia para celebrar la Eucaristía nos ha hecho compartir la condición de muchas comunidades cristianas que no pueden celebrar la Misa cada domingo. En este contexto, la pregunta que Dios hace: «¿A quién voy a enviar?», se renueva y espera nuestra respuesta generosa y convencida: «¡Aquí estoy, mándame!»

Mensaje completo del Papa Francisco

Vigilia de oración Domund 2020

Más materiales en: https://www.omp.es/domund/