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19Out

Un testimonio misionero vía online

AQUÍ ESTOY. ENVÍAME… Son las palabras de orden que más  han resonado por toda la casa a lo largo de la semana. Se acerca el Domund  ¿Qué podremos hacer, con tantas restricciones?

Y el equipo se puso manos a la obra y surgieron ideas para unos buenos días muy especiales, y ¡hasta pudimos llegar a cada familia!  No les llevamos huchas, pero sí muchos motivos y razones para colaborar con el DOMUND. Invitándolos además, a través de una carta, a aportar sugerencias, iniciativas, y cuanto se les ocurra para llevar a cabo las actividades solidarias y apoyar los compromisos que tenemos con los niños apadrinados, el proyecto del DOMISAL, etc.

Todas las crisis golpean más fuerte a los más débiles. Y junto a ellos están los misioneros.

¿Qué pretendíamos? Acercar las figuras de esos heroicos misioneros, esas personas que lo dan todo por los demás. Y por eso se nos ocurrió conectarnos  vía online con una gran misionera salesiana, sor Nieves Crespo. Y hoy, en esta semana de un Domund tan especial, desde Vigo hemos podido “encontrarnos”  con ella.  Nos dice que está en Madrid pero su corazón sigue latiendo en Etiopía, concretamente en Zway.

Este jueves tuvimos  una tutoría especial. A través de un video, que proyectamos en las aulas, pudimos ver la ingente labor que realizan los misioneros, en  este caso las salesianas,  en aquellas tierras. El video fue suscitando en todos, chicos y chicas, muchos interrogantes: – ¿Qué te inspiró para ser misionera? – ¿Qué fue lo que más te impactó al llegar?- Cuánto tardaste en aprender el idioma? – Fuiste como misionera ¿qué te ha aportado la fe? – Qué destacas y agradeces como más positivo en esta etapa de tu vida? Y muchas otras. Pero todas no las podemos repetir.

Y ella con  mucho agrado, como quien saborea aún lo vivido, fue respondiendo a todas las preguntas. Las resumimos.

¡Qué satisfacción y qué regalo – repitió varias veces sor Nieves!

Si, realmente en Etiopia, en el mundo,  en Zway hay ahora más sonrisas. Tengo la gran suerte de estar en una misión en la que se salvan vidas a diario (el mayor impacto que recibió fue sin duda cuando murió el primer niño  entre sus propios brazos…);  Es maravilloso ver cómo  la escuela (infantil, primaria y secundaria) está cambiando la vida de las futuras generaciones;  la escuela profesional hace que los chavales salgan con un puesto de trabajo. Ha sido sin duda la etapa más dura de mi vida, dice,  pero también la más rica: me ha desmontado esquemas y descolocado a todos los niveles…

Y sonríe su corazón. ¡Qué alegría ver cumplido un maravilloso sueño: abastecer con pozos y una red de tuberías, fuentes y abrevaderos, a más de 20.000 personas, mujeres y niños, que hacían nada menos que dos días de camino para sólo 40 litros de agua potable. Esto… ¡en dos renglones queda dicho…! Me aplico en Zway aquello del tuve hambre y sed, estuve enfermo y sin escuela, huérfano… y me enseñásteis a soñar con un futuro diferente. Nuestra vida como Salesianas les abre y alimenta su fe. La vida de ellos alimenta y purifica la nuestra. Al fin somos y hacemos familia: familia de Dios.

Y nuestra misionera concluye el encuentro con estos cuatro haces de luz que desea lleguen a cada uno como si fuera la “palabrita al oído” de D. Bosco:

  • Valorad mucho lo que tenéis, en casa, en la escuela…
  • Sentíos ser un regalo, un regalo para vuestra familia, para los demás para…
  • Sed misioneros/as aquí y ahora. Podéis serlo con vuestra oración, con  pequeños gestos
  • Estad atentos al  sueño que Dios tiene para cada uno, y estad dispuestos a realizarlo

Y gracias por vuestra ayuda. Sin vosotros los misioneros no podríamos realizar tantas cosas. Gracias

Y al llegar al final viene al recuerdo aquello de: “Cambiemos el mundo amigo Sancho, que no  es locura ni utopía sino  justicia”.

¡Qué bonito celebrar un Domund así. Gracias, Nieves,  por haber respondido AQUÍ ESTOY. ENVÍAME, cuando el Señor preguntó ¿A QUIÉN ENVIARÉ?. Y gracias por querer entrar en nuestro cole, aunque no hayas podido moverte de Madrid.

Alumnos de ESO

Colexio Don Bosco – Vigo