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24Mai

¡¡Feliz fiesta de María Auxiliadora!!

Ayer,  23 de mayo de 2022, en la víspera de la Solemnidad de María Auxiliadora, Madre Chiara Cazzuola, presente en Turín con su Consejo, dio las Buenas Noches Salesianas desde la sede de la Inspectoría María Auxiliadora (IPI), deseando una buena fiesta a todas las FMA. Después de la presentación de las Consejeras Generales, la Madre Clara comienza las Buenas Noches haciéndose una pregunta:

“¿Cuándo vino Madre Mazzarello por primera vez a la basílica?”

En el Tomo II de la Cronistoria leemos que la Madre, por primera vez en Turín, acompaña a las hermanas que deben presentarse a los exámenes estatales para convertirse en maestras: “La Madre va así, por fin, a ver a la bella Virgen de Don Bosco, su Madre y del Instituto, la querida Auxiliadora de los cristianos tantas veces soñada en sus arranques de oración filial; ella le habla al Fundador, quien la hace visitar la casa” (p. 58). Finalmente llega a verla. No dice María Auxiliadora, dice “la hermosa Virgen de Don Bosco”.

“En el santuario de Valdocco quisiera tener consigo a todas sus hijas; y con fervor los presenta a la Santísima Virgen, en el mismo lugar de sus prodigiosas apariciones al Fundador, y de las conmovedoras manifestaciones de su poder y de su corazón maternal”.

Me identifiqué con esta frase: es desde esta mañana que pienso y llevo dentro de mí a todas las Hijas de María Auxiliadora en el mundo y he tratado de imaginarme hoy – y quisiera que este mensaje llegara especialmente a las que están lejos lejos y en dificultad, en los lugares donde es difícil vivir, donde la violencia, la guerra, la falta de reconocimiento de los derechos dificultan nuestra misión educativa, entonces se necesita mucho coraje, mucha fuerza moral, mucha fe para llevarlo adelante- esto es llevar a todas las hijas a la Basílica, hoy y especialmente mañana, 24 de mayo.

La Crónica, de nuevo, dice que cuando Madre Mazzarello vuelve a Mornese tiene una mirada chispeante y le basta recordar a “Valdocco” o “María Auxiliadora”, que transmite con su mirada, con su alegría, la belleza de este encuentro

“¿Cuándo llegó a Mornese la primera estatua de María Auxiliadora?” – porque en Mornese se cultivaba la devoción a la Inmaculada Concepción.

Hacia últimos de abril (1875) llega el cajón con la esperada estatua de María Auxiliadora. Hermanas, postulantes y educandas están todas alrededor para abrirlo, para sacar con cuidado la paja del embalaje, a porfía para ver quién será la primera en contemplar el rostro de la Virgen.

Hela aquí. No se puede decir que sea hermosa, pero ¿eso qué importa?; el corazón la ve perfecta, encuentra en ella todas las grandezas reales, y la ama no por lo que es, sino por lo que representa. (Cronohistoria II, 70)

Estos detalles me han ayudado a entender el significado de esta fiesta para nosotros. Es una Fiesta de la Iglesia. ¿Por qué Don Bosco asumió esta advocación? ¿Por qué la Madre Mazzarello a su vez la tomó y la transmitió con tanto fervor? Porque sentimos a María presente en nuestra vida, como ayuda, como protección, como guía de nuestra vocación.

Si cada uno de nosotros pensamos en los orígenes de nuestra propia vocación, creo que en un momento u otro encontraremos la presencia de María, que acompañó nuestro camino humano, espiritual y salesiano. Nos sentimos acompañados y precedidos en el camino. Somos un Instituto que pertenece enteramente a María, ella misma nos guía. La que camina, pasea por nuestras Casas, la que corre por nuestros hogares. Ella que es Madre y generadora de vida. Te pedimos que nos des tu coraje, tu fuerza. Las hijas llevan impresos en el rostro los rasgos de su madre y por eso María nos pide que seamos hijas.

Nuestro nombre – Hijas de María Auxiliadora – contiene dos aspectos muy importantes de nuestra identidad: somos hijas – la hija tiene una relación muy estrecha con su madre, conocemos la profundidad – de María Auxiliadora: significa que asume su misión, nosotros hacemos la nuestra. Su misión en la Iglesia es ser ayuda, mediadora, apoyo.

El Evangelio de la fiesta de María Auxiliadora nos presenta un pasaje muy querido, que marcó toda la preparación al CG XXIV, acompañó el desarrollo del Capítulo y ahora también marca el camino postcapitular. En este pasaje leemos “Allí estaba la Madre de Jesús”. Era tan fuerte la presencia de María que tiene el poder de influir en la acción del Hijo, de determinarla, de hacerla anticipar la hora. Sobre el Hijo, pero también sobre los siervos:

“Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5).

Al comienzo de nuestro Instituto estaba María, la Madre, pero podemos decir “ahí sigue estando” y lo que ella nos pide también a nosotros es estar allí, como dicen nuestras Constituciones: “Ser auxiliadoras como ella”, es decir, portadores de ayuda, mediadores de esta salvación.

Termino con la frase de Madre Mazzarello de la Carta 23: “Tened mucha confianza en Nuestra Señora. Ella te ayudará en todas tus cosas”. No dice en los más grandes, dice en todos. En mi opinión hay que hacerla trabajar más, confiar más, ser más hijas. Y que sea verdaderamente Madre para nosotros.