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21Nov

I Curso de actualización de directivos de Escuelas Salesianas

Las primeras jornadas de actualización de directivos de Escuelas Salesianas, esto es, personas con funciones de dirección de las congregaciones de Salesianos Don Bosco e Hijas de María Auxiliadora, se han celebrado entre los días 15 y 18 de noviembre en El Plantío.

Estas jornadas se programan con el objetivo que las personas dedicadas a dirigir y cuidar a los demás, puedan echar una vista atrás, reflexionar sobre lo aprendido y experimentado y continuar con aliento su labor directiva futura.

La principal de estas tareas es reflexionar sobre el sentido de pertenencia e identificación con el carisma que tanto Don Bosco como Madre Mazzarello nos dejaron como legado. Enseñanzas que siguen perennes a lo largo de los años, actualizadas en el hoy.

El acompañamiento de personas sigue siendo un tema principal a trabajar desde nuestras casas y responsabilidades, acogiendo a cada uno desde su diversidad en busca de un bien común.

Es cierto que cuidándose como personas, aprendes a cuidar al otro, por lo que este aspecto también se trabajó desde el recorrido a realizar un plan de desarrollo personal con actuaciones concretas que permitan seguir creciendo a nivel personal, carismático y laboral.

Otros temas como la comunicación en un centro salesiano, la relación con las familias, el enfoque de conversaciones difíciles y las buenas prácticas que tanto enriquecen.

Agradecemos desde la congregación salesiana la pasión, dedicación y desempeño de nuestros directivos y en especial a los asistentes a este curso como Rafa y Rosa de las casas de Marbella I y II, a Pili desde el Hogar Escuela de Tenerife, a Gonzalo desde el Árbol Bonito de Las Palmas, a Robert desde Sepúlveda y Toni desde Terrassa, Enrique desde Barakaldo, María Paz desde la casa del Plantío, Loli desde Caldas de Reis y Jesús desde Salamanca.

Como ya le dijo Madre Mazarello a las religiosas de las casas: “Ánimo mis hermanas, Jesús debe ser toda vuestra fuerza. Con Jesús, las cargas se hacen ligeras, las fatigas suaves, las espinas se convierten en dulzura”.

Gonzalo M. Alemán