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26Abr

Las FMA que sueña Madre Chiara

Este lunes 25 de abril, con motivo de la Fiesta de la Gratitud Mundial, Madre Chiara ha podido encontrarse con las jóvenes en formación del Instituto (postulantes, novicias y junioras) para un momento de diálogo con nosotras.

Como es propio en Madre Chiara, comenzó diciendo que no quería ser ella quien hablara, sino que serían las palabras de Madre Mazzarello las que guiaran este momento. Tomando como referencia algunas de sus cartas.

En este encuentro se habló del amor como don (Carta 23), pero recalcando que a amar se aprende. Por ello, Madre Chiara insistió en la necesidad del ejercicio de la vida. No basta con responder a la llamada que el Señor nos hace, sino que la fidelidad a esa llamada se demuestra cada día, con infinidad de gestos pequeños, cuidando nuestra respuesta en medio de la cotidianeidad y la rutina. Además, se nos invitó a actuar desde la prudencia y con el único fin de dar gusto a Dios. Y es que así era Madre Mazzarello, una mujer profundamente enamorada de Jesús.

¿Estás contenta? Es una de las preguntas que se lanzan en la Carta 22. Madre Mazzarello estaba convencida y así lo vivió, la forma de ser feliz es unirse a Jesús, trabajar por y para Él, esforzarse para ser cada día un poco más santa. Madre Chiara, al igual que Madre Mazzarello, quiso lanzarnos hoy una pregunta a las jóvenes en formación: ¿eres feliz?, ¿dónde está tu corazón?, ¿qué busca tu corazón? Ella, haciendo uso de la sabiduría popular napolitana, nos dijo:

Se puede vivir sin saber por qué, pero no se puede vivir sin saber por quién.

Aprovechando las palabras de Madre Mazzarello en su carta 24, Madre Chiara nos recordó que la melancolía es causa de muchos males. La alegría nace de la voluntad de hacerse santas, de una vida que se consume por Jesús: Dame almas, llévate lo demás (Don Bosco). La elección por Jesús es una elección plena, que requiere espíritu de sacrificio, de dejar todo aquello que no es Dios. En esta vida no debe haber espacio para el miedo, todo es posible con el Señor de la mano. Todas tenemos defectos, basta no hacer las paces con ellos. Tenemos un gran camino por delante, cada una según sus circunstancias, lo importante es no dejar de caminar. Este es nuestro modelo formativo, una formación que se basa en la experiencia, en la vida, entendida como comunidad, oración, misión, los jóvenes… vivir esas experiencias a fondo como momento de formación.

Madre Chiara, partiendo de las palabras de Madre Mazzarello, nos cuenta lo que sueña para cada una de nosotras. Nos quiere Hijas de María Auxiliadora que están FELICES DE:

  • Formar parte de este Instituto y de vivir esta espiritualidad.
  • Trabajar con los jóvenes, de ser y estar por y para ellos, vivir por ellos.
  • Ser mujeres plenamente realizadas, madres generadoras de vida, buscadoras de Dios y de la salvación de los jóvenes.

Tras sus palabras, tuvimos un tiempo de reflexión y, posteriormente se nos dio la posibilidad de compartir con ella nuestras reflexiones y de hacer alguna pregunta que respondió con gusto, a pesar de no ser precisamente fáciles.

Un encuentro muy rico, lleno de auténticas perlas formativas, que seguro todas retomaremos para acercarnos cada vez más a esa Hija de María Auxiliadora que Madre Chiara sueña de nosotras.

Tatiana Guzmán, juniora

Comunidad de Nervión – Sevilla