Foto
17Nov

Nuestro oratorio sueña a lo grande

El pasado 13 de noviembre, los jóvenes de nuestra Asociación Juvenil “El Escalón Salesiano” de la casa Sor Eusebia (Sevilla), trabajamos los sueños a través del lema que nos ofrece la Asociación de SS.CC. de la Provincia María Auxiliadora, #soñandohoy, además de profundizar en esta vocación del carisma salesiano.

Tomarse una tarde para soñar y compartir sueños… en este tiempo que vivimos, cuánto menos, es una hazaña. Pero así lo hemos hecho en nuestro Oratorio “Sor Eusebia” con los grupos de manera presencial y on-line.

Ni las restricciones, ni las medidas por la pandemia, ni los reajustes en horarios… han podido dejar de dar rienda suelta a los sueños, porque estos vuelan libres, alcanzan metas insospechadas, caldean el corazón, devuelve el brillo a la mirada y como no, dibujan una sonrisa, de esas que cruzan nuestro rostro, que contagia; de esas que viste nuestra cara de fiesta.

Soñar, permitirnos soñar y recordarnos nuestros sueños debería estar prescrito, paso obligatorio de nuestro caminar, de nuestro vivir. Porque los sueños como lo son los/as jóvenes, saben de futuro, de proyecciones, de vida por conquistar, de metas, de ilusiones.

Nuestros/as jóvenes sueñan con una vida digna, con la esperanza de su formación, con una vida compartida y estable, sueñan con formar una familia… sueñan con esta casa que los acoge y donde se sienten seguros, “en casa”, sueñan con conservar la salud y … ser felices… ¿son acaso sueños imposibles?, ¿no es quizás para nosotros/as educadores/as, la posibilidad de acompañar la vida?

Soñemos con ellos/as y soltemos al aire sus deseos más profundos, la esperanza de una vida futura con sentido y plenitud. ¿no es un privilegio para nosotros/as educadores/as salesianos/as acoger, velar y custodiar esos deseos?

Sus sueños, nos recuerdan, que tenemos que seguir soñando, que estando entre los/as jóvenes, los nuestros también son necesarios. Hagamos de nuestra presencia entre los/as niños/as y jóvenes, espacios de abrir puertas, no a la imaginación, si no a las aspiraciones más profundas del corazón.

María del Mar García, fma