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06Dic

Final del Año de San José, Patrón del Instituto FMA

El año de San José, declarado por el Papa Francisco, concluye el próximo 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada. Con tal motivo revivimos la novena del pasado mes de marzo de la mano de Madre Mazzarello, este  año de preparación al 150º aniversario de la fundación del Instituto, descubriendo en ella esos mismos rasgos que el Papa va describiendo de San José su Carta apostólica «Patris Corde» con motivo del también 150º aniversario de la declaración de San José como patrono de la Iglesia universal.

A San José “le pedimos  escuchar con corazón disponible la palabra de María Su Esposa que nos dice: “Haced lo que Él os diga” (…) Que nos enseñe a vivir el silencio orante, como hizo él, frente a situaciones delicadas, precarias y humanamente difíciles, de modo especial por el coronavirus” (S. Yvonne Reungoat, Madre General emérita, 19 marzo 2020)

DIA 1

San José es patrono del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, querido por Don Bosco (Const. FMA 1885) para invocar la intercesión y emprender un camino de santidad hecho de silencio, de humilde disponibilidad y de acogida de los signos de Dios.

En las Comunidades FMA, San José es invocado como “ecónomo” y protector de las obras:

“También en Nizza San José ha sido elegido “ecónomo” de la casa, a él se ha confiado la salud de las hermanas y de las chiquillas y la terea de alejar el pecado. (…) Este año, entonces, con el nuevo brazo de la fábrica iniciado en la primavera, ¿cómo no reavivar la confianza hacia el Santo de la Providencia?…por eso continúo la invitación: “¡Recemos a San José! ¡Digámoslo a San José!” Es general el recurrir a la cabeza de la Sagrada Familia”. (Cronohistoria III, pág. 170)

Se invoca a San José en las diversas circunstancias de la vida del Instituto: momentos de gozo y de dolor, frente a los peligros y a los males de distintos géneros, con novenas, renuncias y actos de devoción que expresan la plena confianza en el Santo Patrón.

San José es también enfermero y médico:

“Con esta bella función permanece abierto el mes de San José, ya invocado como “ecónomo” del Instituto, y este año también como enfermero y médico; porque en Nizza, como en todo el Piamonte, sigue serpenteando la viruela. (…) Los forasteros no pueden convencerse a sí mismos de cómo nuestra casa es ilesa. (…) ¡No saben qué protector tenemos en San José, al cual nos hemos confiado!” (Cronohistoria III 145)

La Madre General emérita, Madre Yvonne Reungoat, el 19 de marzo de 2020, Solemnidad de San José, en un Mensaje invitaba a todas las Comunidades Educativas del Instituto a confiarse a su intercesión en el tiempo de particular prueba por la pandemia Covid-19:

“Le pedimos escuchar con corazón disponible la palabra de María Su Esposa que nos dice: “Haced lo que Él os diga” (…) Que nos enseñe a vivir el silencio orante, como hizo él, frente a situaciones delicadas, precarias y humanamente difíciles, de modo especial por el coronavirus”.

DÍA 2

En 1872 las Hijas de la Inmaculada se convirtieron en Hijas de María Auxiliadora y Madre Mazzarello fue nombrada superiora, pero ella pidió que la llamaran Vicaria porque decía que “la verdadera superiora es la Virgen”. Recordemos ese momento:

Estaban presentes 27 Hijas del Inmaculada y actúo de escrutadora Angela Maccagno. Del escrutinio resultaron 21 votos a favor de María Mazzarello. María quedaba, por tanto, elegida, casi por unanimidad. La misma María Mazzarello se levantó para dar las gracias a todas, pero al mismo tiempo pedía calurosamente que la dispensaran de una carga que no se consideraba capaz de llevar. A pesar de que las electoras insistían ella se mantiene firme y acaba declarando que solo cederá ante una orden precisa de obedecer que Don Pestarino delega en Don Bosco. Las demás aceptaron con la condición de que, mientras Don Bosco disponga lo que convenga, ella quedara como primera asistente con el título de Vicaria, y fue aceptado. (Cfr. Cronohistoria I, pág,228)

Así Madre Mazzarello opta por un liderazgo de segundo plano, por un liderazgo “compartido” con aquella que fue la inspiradora del Instituto, quien lo sostiene y guía, ella solo secunda sus inspiraciones y lo acompaña con sabiduría y discernimiento. Así lo hizo San José, de la mano de María acepta un papel que, en la sombra, es igualmente esencial en la historia de la Salvación.

“Procura ser tan grande que todos quieran alcanzarte y tan humilde que todos quieran estar contigo”,esta afirmación atribuida a Mahatma Gandhi podemos decir que la vivió Madre Mazzarello, todas veían en ella un modelo a imitar, al tiempo que, por su humildad y sencillez, todas querían estar cerca de ella.

DÍA 3

María Mazzarello era una chica alegre, sencilla, amable y fuerte a la vez, entusiasta y muy trabajadora. Desde pequeña aprendió el valor del trabajo, que personificamos con frecuencia en San José, el carpintero.

Maín además de ayudar a su madre en las tareas de casa y a cuidar de sus hermanos (era la mayor de 9), trabajaba con su padre en la viña y tenía tiempo para ayudar a otras familias del pueblo, ser catequista de su parroquia y hacer grupos festivos con las niñas y jóvenes de su pueblo.

Cuando le fallan las fuerzas tras el tifus, descubre que el Señor la llama a trabajar de otra manera, y expresa con gozo a Petronila su plan de vivir de su propio trabajo sin ser gravosas a nadie, haciendo de cada puntada un acto de amor a Dios.

“En cuanto aprendamos un poco y podamos trabajar por cuenta propia, dejaremos al sastre, alquilaremos un local por nuestra cuenta, admitiremos algunas niñas que quieran aprender a coser y les enseñaremos; pero, recordémoslo bien, con el fin principal de apartarlas de los peligros, hacerlas buenas y enseñarles especialmente a conocer y amar al Señor. Lo que ganemos lo pondremos en común, para vivir de nuestro trabajo: de este modo podremos mantenernos son ser gravosas a nuestras familias y además podremos emplear toda nuestra vida en bien de las jóvenes” (Cronohistoria I, pág.84).

Este sentido del trabajo como actividad que dignifica a la persona, la conservó toda su vida y a las niñas y hermanas les insistía en que ese trabajo tenía un único Señor y un único fin: Agradar a Jesús y hacer el bien a las niñas:

“Ánimo, pues, trabajad con entusiasmo por Jesús y estad seguras de que todo cuanto hagáis y sufráis será recompensado en el Cielo (Carta 16, 5).

«Vive estrechamente unida a Jesús, trabaja por agradarle a Él solo» (Carta 22,8).

DÍA 4

Con falta de cultura o de conocimiento de métodos educativos, solo iluminada y movida por el Espíritu Santo, María Mazzarello iba dando respuestas creativas y, como San José, haciendo de los problemas oportunidades. Así sucedió en el conocido episodio del carnaval.

Cuando llegó el carnaval no atrancó las puertas del taller ni tampoco dejó que las muchachas se fueran a otra parte. Al contrario, organizó las cosas de manera que pudiesen divertirse lo mismo y mejor aún que las otras, evitando cualquier peligro. Siempre contando con su gran aliado, Don Pestarino, quien le sugirió invitar a Catalina Mazzarello para que animara cada tarde con el organillo.

Los bailes del taller se convirtieron en costumbre en todos los domingos de carnaval. Los padres estaban encantados pero los chicos se pusieron furiosos, y no digamos los organizadores del baile público, que de ninguna manera podían perdonar a María ese “sabotaje” a sus planes e ingresos.

Una decisión valiente y arriesgada, pues la situación creada atizó los malos humores entre las Hijas de la Inmaculada que atribuían a María las críticas por parte del pueblo. Pero ella tenía claro, en su corazón de educadora, lo que Don Bosco formulara de esta manera: “Hay que amar lo que aman los jóvenes para inducirlos a ellos a amar lo que nosotros les proponemos”.

DÍA 5

Una de las cualidades más importantes que abren el corazón incluso de los caracteres más difíciles es la acogida.  El amor educativo vivido por las Hijas de la Inmaculada y en particular por María Mazzarello se caracteriza desde el principio por este elemento educativo.

Como D. Bosco con los jóvenes, así M. Mazzarello acogía a las alumnas con amabilidad, les hacía hablar mucho, les dejaba decir todo lo que querían, les escuchaba con paciencia, buscaba todas las formas para calmar el dolor de la separación de los parientes, era verdaderamente madre.  Tal estilo de intervenciones se revela particularmente eficaz con las jóvenes más difíciles con las cuales es necesario el ejercicio de la acogida incondicional, de la confianza y de la paciencia. Son emblemáticos los casos de Maria Belletti, Corina Arrigotti y Emma Ferrero.

Madre Mazzarello y la primera comunidad de Mornese conquistan su confianza rodeándolas de cuidados y atenciones, a pesar de la aparente cerrazón. Evita el usar la autoridad para obtener un cambio en su actitud, y espera que para las jóvenes llegue el justo momento en el cual cumplir con libertad las elecciones personales. La acogida incondicional, el afecto, la estima y la paciencia de Maria Mazzarello, caracterizan su modo de amar y de educar ya sea a las jóvenes o a las hermanas

DÍA 6

En Mornese, las orientaciones de Don Bosco sobre la obediencia encontraron un terreno favorable. Madre Mazzarello supo, como San José, no sólo vivir en primera persona la obediencia en la fe sino que animó a las primeras hermanas a seguir las huellas trazadas por el Fundador y a traducirlas concretamente en lo cotidiano. Ella vivía las características que el fundador había indicado en las primeras Constituciones: una obediencia «pronta con ánimo alegre y con humildad.» (C 1885, IV 4).

Madre Mazzarello, habla, en sus cartas, de la obediencia y lo hace en una forma muy sobria. “La obediencia te parece dura mira al cielo y piensa en el premio que allí te espera”  (Carta 19,1), “ten gran confianza con tus Superioras, no ocultes nada, ten tu corazón abierto, obedece con toda sencillez…” (Carta 18,4).

Don Bosco, cuando se dirigía a las FMA, con frecuencia hablaba de la obediencia. Él la consideraba el cumplimiento de todas las virtudes, el secreto de la felicidad, la fuente de la vitalidad misionera del Instituto. Con ocasión de los ejercicios espirituales en Turín en el 1878 don Bosco proponía a las FMA una reflexión que es actual también hoy:  «¿Queremos estar siempre alegres? Seamos obedientes. ¿Queremos estar seguros de la perseverancia en la vocación? ¡Seamos siempre obedientes! ¿Queremos ir muy arriba en la santidad y en el Paraíso? Seamos fieles en obedecer incluso en las cosas pequeñas.» (MB XIII 210).

DÍA 7

Madre Mazzarello, anima con sabiduría la primera comunidad FMA en Mornese: Es clara y prudente en la descripción de hechos y en los juicios acerca de personas y situaciones; es decidida e intuitiva en la selección del personal para el Instituto; es expansiva y reservada en sus relaciones con los directores salesianos; es jovial y a menudo chistosa con todos, y es cariñosa, rica de ternura materna en sus relaciones con las hermanas y con las muchachas. Miles de gestos y detalles que favorecen la vida, que hacen posible volver “a creer en lo revolucionario de la ternura y el cariño”(EG 238).

En su última carta, esta Madre que, a semejanza de San José, es madre llena de ternura, y que en Cristo ha amado a sus hijas profundamente, con cariño dice que las quiere dejar «en el corazón de Cristo» (Carta 68,5).

DÍA 8

Madre Mazzarello, como San José, vivió una entrega total de sí, una anulación de sí misma que se transforma en vida para la Comunidad, a la cual se ha hecho oblación total: «la vida se la hemos dado a la comunidad, ya no es, pues, nuestra» (Carta 37,3), escribe en mayo de 1880 a la comunidad de Carmen de Patagones.

Es este ofrecimiento total de sí el que ella indica a menudo como senda privilegiada para entrar en «el Corazón de Jesús», sin dejarnos vencer por el desaliento o por el miedo de no poder conseguirlo, porque, escribe confiada: «Jesús hará lo demás» (Carta 28, 5).

DÍA 9

A ejemplo de San José, Madre Mazzarello siempre quiso pasar desapercibida.

Entre 1918 y 1924 se realizó el Proceso sobre los escritos de Madre Mazzarello con el fin de asegurarse acerca de la ausencia de errores en materia de fe y de costumbres. Las cartas recogidas fueron autentificadas por la Curia de Acqui con vistas al juicio de los teólogos. Uno de ellos observa con satisfacción que la Madre a través de sus cartas deja entrever el «singular cuidado» por la formación de las hermanas, su humildad y su ardiente amor por Jesús que constituye el único fin de su vida.

Uno de los testimonios más significativos en el proceso, fue el de la amiga íntima de sor María Mazzarello, su amiga Petronila. Declaró: «Conocí personalmente y mucho a sor María Mazzarello, desde que yo tenía 12 años» (en aquel momento tenía 70). Sabemos que al principio la madre Petronila estaba muy perpleja ante todo el proceso de canonización de su amiga y decía a don Maccono, vicepostulador de la causa y biógrafo de Madre  Mazzarello: «Yo no sé si sor María que gustaba y procuraba pasar desapercibida, estará contenta…»