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03Jun

Querida María Auxiliadora…

Zaragoza, 24 de Mayo de 2020

Querida María Auxiliadora:
La presente es para contarte lo que vivimos en este día tan señalado con tus Hijas de Zaragoza. Ya conoces esta casa, entra la luz a raudales, está empapelada con infinidad de sonrisas, sobre el suelo caminan muchos años y muchas historias, a veces, por alguna rendija, entra la tristeza y el dolor, pero cuando siente tus pasos, el gozo ilumina todos los rincones y se inspira el amor por tus Hijas.
Y con tus pasos sonando en la capilla, por los pasillos y por cada esquina… pudimos disfrutar de tu presencia, primero en la Eucaristía, donde sabíamos que estabas entre nosotras, siempre cercana. Todas estábamos nerviosas, queríamos hacer de tu día, EL MEJOR DÍA. Para ello, tus Hijas pusieron toda su ilusión, su trabajo previo, que por cierto, no sé si lo viste, pero te hicieron un precioso retrato, lleno de vivos colores con trocitos muy pequeños de papel y el resultado fue increíble. Estuvieron días trabajando, (entre nosotras, hubo alguna que se quejó, por lo minucioso y laborioso… ya sé que estás sonriendo al leerlo, así como sabes quién fue), con las mañanas ocupadísimas confeccionando tu retrato.
Después de la Eucaristía nos prepararon un buen aperitivo, y allí estaba tu imagen presidiendo la mesa. Y entre risas y conversaciones, comíamos, había una gran alegría. Cuando ya habíamos terminado, nos reunieron a todas, y ahora empezaban las sorpresas!!!!
Nos sentamos en un gran círculo, era difícil guardar silencio, estábamos todas nerviosas, entonces una de nosotras, hizo entrega del regalo que habían preparado las trabajadoras de la Fundación San Camilo, era un gran sobre… con tu imagen en la portada, y dentro, la recaudación hecha para este evento. La Animadora de la comunidad lo contó, y animó a todas a contarlo con ella, y preguntó, ¿qué queréis que compremos con este dinero? Hubo varias respuestas: vajilla, cubiertos… Ya te contarán al final qué se hará…
Y todavía no acababan las sorpresas…, nos habían tejido unos patucos PARA CADA UNA!!!!, aunque no fueron sus propias manos, sabíamos del cariño con el que estaban hechos. Los patucos eran de muchísimos colores, como tu retrato María, todo empezaba y terminaba con el color y la vida que nos das.
Y ya sólo me queda despedirme, ya sabes que te sentimos junto a nosotras todos los días, tus Hijas con su fervor nos han enseñado a quererte, así que gracias también por estar en nuestras vidas.
Un fuerte abrazo de todas “tus sobrinas” trabajadoras de la Fundación San Camilo en tu casa de Zaragoza.

Pilar Sanz
Coordinadora Laboral en Casablanca – Zaragoza

PD: “María ha sido siempre mi guía. El que pone su confianza en ella nunca quedará defraudado.”