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04Jul

Querido colegio… Querido hogar…

Querido colegio, querido hogar… Así comienzan las cartas escritas por los alumnos de 4º ESO del Colegio María Auxiliadora de Lugo, que dicen adiós a un curso escolar muy diferente y también a una etapa de su camino. En sus escritos, nacidos dentro de una actividad para la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, florece la ilusión de la juventud que camina con alegría hacia el futuro; el vínculo de la cercanía y la gratitud hacia una comunidad educativa con la que han compartido muchos años de su vida. Expresan en sus textos: “encontramos otra familia desde que entramos en el centro en Educación Infantil, e hicimos del colegio una segunda casa” y “aunque haya una pandemia, cuarentena o cualquier otra cosa que nos complique un poco la forma de vida, seguís enseñando y ayudando a todo aquel que ha necesitado de vuestra ayuda”. Nos alegra el corazón que se gradúen sintiendo…“que aquí, no muy lejos, ni muy difícil de llegar, hay buenas personas que tienen como propósito enseñar y acompañar a todo el que lo necesite”.
Compartimos una parte de su regalo a través de las cartas de dos compañeras:

Lugo, 9 de junio de 2020

Querido colegio:

Desde los tres años mi familia ha ido creciendo más, más y más; han acabado por formar parte de mi vida compañeros, profesores, limpiadores, salesianas, sacerdotes… Todos me habéis ayudado en una tarea muy laboriosa que todos debemos asumir tarde o temprano: el crecer como persona.

He crecido en experiencias, en viajes, socialmente.
He crecido en solidaridad, en empatía, en escucha, en consejos.
He crecido en conocimientos.

Experiencias tan dispares como cuando no pude bajar de una litera en Francia o viajes como aquel a Viveiro en el que tanto disfrutamos del mar, de las vistas y de la compañía o incluso como aquellos más antiguos a Xanceda, Cerceda… He conocido a tanta gente; en mis clases, en cursos superiores, inferiores, a profesores, gente de convivencias en Madrid, León… Y quizás, es ahora cuando pienso lo mucho que cuesta desaferrarse de este crecimiento, pero también es cuando me doy cuenta que es este el único que cuando sube es muy difícil de bajar, es algo que jamás se olvida.
Y diría que es el momento de despedirme, pero no creo en las despedidas. Así que, hasta la próxima, ya sea en la vida o en el recuerdo.
Gracias por todo,

Ana Bruzos

Lugo, 8 de junio de 2020

Querido hogar:
Me parece increíble que ya haya llegado aquel momento que siempre parecía estar tan lejos. Dicen que el tiempo es fugaz, y a mí no me cabe la menor duda de ello. También se suele decir que no gustan las despedidas. Es irónico lo difícil que puede llegar a ser el pronunciar una única palabra, un simple adiós. Me conmueve de una forma sorprendente, pero al fin y al cabo, el ciclo de la vida son etapas, que hay que ir cerrando para dar oportunidad a otras nuevas. Aun así, nunca se olvida a aquello que te ha marcado de una forma especial, aquello que siempre recordarás con cariño e incluso nostalgia. Eso mismo me ha pasado contigo, que has sido mi segundo hogar durante tantos años. Me has regalado otra familia, a la cual no podría querer más. También me has visto crecer junto a ella. Desde aquel día, en el cual era una niña de 3 años, llena de ilusión e inocencia, entrando en un lugar desconocido y nuevo, que incluso llegaba a asustarme, hasta día de hoy, que podría contar mil historias que he vivido en este sitio. Quién le diría a aquella cría, que tú, hogar, le ibas a aportar tanto. He aprendido infinitas cosas, pero sobre todo, una serie de valores que a partir de ahora siempre me acompañarán. Saber que el amor y el respeto son fundamentos básicos, que somos más capaces de adaptarnos a cualquier circunstancia de lo que nosotros creíamos, que el esfuerzo y el trabajo pueden ser la fórmula perfecta para conseguir aquello que es tan importante para ti. Saber, que a veces no todo sale como nos gustaría, pero dando tiempo al tiempo, todo estará en su sitio. A veces, cuando estamos rodeados de gente como la que yo he conocido aquí, ese camino es más fácil de lo que parecía cuando lo veías desde el punto de partida. No hay mayor satisfacción que observarlo desde la cima, de la mano de quienes te ayudaron a conseguirlo. Ahora sé, que muchas veces me caeré hasta alcanzar la meta, pues por mucha impotencia que me dé, no todo puede salir perfecto siempre, pero eso está bien, es algo humano.

Gracias, por haberme tendido esa sensación de absoluta confianza. He sido yo misma siempre, nunca has permitido que no me sintiese totalmente cómoda para hablar con cualquier profesor, compañero… Gracias a esas personas por hacer de una rutina una parte muy especial de mi vida. Por vivir junto a ellas las excursiones más cercanas, para que a aquellos niños les pareciese algo tan emocionante, hasta recorrer las ciudades más mágicas y bonitas, todo con la mejor compañía siempre. Gracias por cada fiesta, por todas las risas y momentos buenos. Son muchos recuerdos y como siempre digo, la colección más preciada de toda persona, es su colección de momentos y experiencias. Por lo tanto, me siento muy afortunada de haber formado algo tan bonito junto a vosotros. Solo los que hemos vivido esta etapa juntos, seremos capaces de entender y sentir todo lo que estas líneas intentan transmitir. Quizás ha llegado el momento de lo que se suele llamar despedida, pero yo no te diré adiós, sino hasta siempre. Gracias.
Con cariño,

Lucía Porral

Nos sentimos muy afortunados de que hayáis crecido y completado un ciclo importante en nuestra casa. Una casa con las puertas y ventanas abiertas. ¡Esperamos veros pronto! ¡Continuad soñando! Y recordad las sabias palabras de Madre Mazzarello: “no basta comenzar; hay que continuar, hay que luchar”.