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19Mar

San José: soñador y custodio

El 16 de enero de 2015, el santo Padre fue recibido por miles de familias en Manila. Y entre otras cosas les recordó algo “muy personal”:

Las Escrituras rara vez hablan de san José, pero cuando lo hacen, a menudo lo encuentran descansando, mientras un ángel le revela la voluntad de Dios en sueños. Quisiera decir algo sobre el sueño. A mí me gusta mucho esto de soñar en una familia. Toda mamá y todo papá soñó a su hijo durante nueve meses ¿es verdad o no? Soñar cómo será el hijo. No es posible una familia sin soñar. Cuando en una familia se pierde la capacidad de soñar los chicos no crecen, el amor no crece, la vida se debilita y se apaga. Por eso les recomiendo que a la noche, cuando hacen el examen de conciencia, se hagan también esta pregunta: ¿Hoy soñé con el futuro de mis hijos? ¿hoy soñé con el amor de mi esposo, de mi esposa? ¿hoy soñé con mis padres, mis abuelos que llevaron la historia hasta mí. ¡Es tan importante soñar! Primero de todo soñar en una familia. No pierdan esta capacidad de soñar. (…) Yo también quisiera decirles una cosa muy personal. Yo quiero mucho a San José. Porque es un hombre fuerte y de silencio. Y tengo en mi escritorio una imagen de San José durmiendo. Y durmiendo cuida a la Iglesia (…) Y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito y lo pongo debajo de San José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por ese problema”…

En estos días de intensa convivencia familiar y comunitaria no dejemos de soñar, soñar que este mal sueño termina, soñar que pronto volveremos a abrazarnos y a escuchar en las calles las risas y las conversaciones, soñar los patios y los parques llenos de niños y adultos rompiendo el silencio que les invade. Pongamos a los pies de San José también nuestros sueños. A él, custodio de Jesús y María, le pedimos que custodie también, especialmente en estos momentos, a todas las familias sobre todo a las más vulnerables.