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18May

Semana Laudato Si’

Estamos viviendo la Semana Laudato Si’ (16-24 de mayo 2020), un acontecimiento promovido por el Papa Francisco para celebrar la publicación de la Carta Encíclica “Laudato si’” sobre el cuidado de la casa común. La “Laudato Sì’” es una encíclica que nos recuerda que todo está conectado, todo es interdependiente: su relectura en estos días nos anima a vivir la experiencia de la pandemia y sus consecuencias con la convicción de que todos estamos unidos en este esfuerzo y, sólo actuando juntos, podemos lograr la victoria de la esperanza.

El 24 de mayo estamos invitados a rezar juntos al mediodía para celebrar el quinto aniversario de la “Laudato si’”, para crecer juntos en la contemplación y alabanza por nuestra casa común, en solidaridad creativa y valiente, en el compromiso de escuchar con empatía el clamor de la tierra y el clamor de los pobres. Sin duda será una oración muy especial, en el día de la fiesta de María Auxiliadora: ella, la Reina de toda la creación, nos ayudará a mirar este mundo con otra mirada, con ojos más sabios. (Cf. Laudato si’, n. 241).

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Entre los muchos grupos que participan – con el Movimiento Católico Mundial para el Clima – en la red de solidaridad mundial para esta semana Laudato Si’, hay grupos de jóvenes de los ambientes de la Pastoral Juvenil de las FMA del mundo. Es urgente, continuar en el compromiso por una verdadera conversión ecológica. Durante esta semana de celebración, es importante continuar creando conciencia y aumentando la convicción de que comprometernos por el bien de la humanidad y cuidar toda la creación, sintiéndonos responsables del futuro de las generaciones más jóvenes, es contribuir en esa conversión.
Esta convicción, se convierte en un estilo de vida, porque juntos estamos construyendo un movimiento de transformación “desde abajo” que vive el cuidado de cada persona y cada vida creada, que se compromete a restaurar la justicia, la paz y solidaridad, para gustar la belleza de la interconexión y la interdependencia en la creación.

Pidamos a María Auxiliadora interceda por cada uno de nosotros para mantener viva la esperanza en esta experiencia global sin precedentes, con la certeza de que en el corazón de este mundo sigue presente el Señor de la Vida. «Él no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos.” (Laudato si’ n. 245).