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10Ago

Un verano en las Casas Hogares – Fundación Mornese

Los veranos en las Casas Hogares de la Fundación Mornese son siempre muy especiales. No solo porque son momentos para divertirnos y disfrutar en campamentos urbanos, piscina, playa, conciertos, fiestas o paseos, sino también porque seguimos aprendiendo a ser autónomos y a afianzar tareas de la vida cotidiana.

Después de terminar el curso escolar, los menores de la casa esperan con mucho entusiasmo las actividades programadas para el verano, ya que les permiten valorar nuevas situaciones, conocer personas diferentes, relacionarse con otros jóvenes y adultos, ampliando su red de relaciones y aprendiendo de una forma más lúdica. Y este verano han realizado muchas actividades encaminadas a la diversión, pero con una perspectiva de aprendizaje en valores.

Para nuestros menores, los educadores suponen un punto de referencia, puesto que la dinámica en las Casas intenta parecerse a una familia, donde se establecen límites, pero se promulga el amor, el cariño, la confianza y es respeto hacia los demás. Como dicen muchos de nuestros niños y niñas: “Es nuestra Casa”, y en base a esa premisa intentamos ayudarlos para que sigan creciendo y evolucionando. Para los educadores supone una satisfacción ver como poco a poco los menores van cambiando su forma de comportarse, mejorando actitudes y reforzando sus propias potencialidades.

Este verano hemos despedido a uno de nuestros menores, que ahora estará acompañado por una familia de acogida. Después de muchos años en nuestra Casa, aprendiendo y educando desde la cercanía, el afecto y el desarrollo integral de la persona, ha alcanzado la madurez suficiente para poder iniciar una nueva vida en familia, estableciendo nuevos vínculos y afectos. Así mismo, también hemos damos la bienvenida a otros menores que comienzan una nueva etapa en nuestro hogar, con la misión de seguir creciendo como los demás y con la ilusión y misión de que sean personas de buen corazón.