Jornadas de Espiritualidad Familia Salesiana 2026: Un hogar que nos renueva y nos envía
Del 15 al 18 de enero hemos tenido la gracia de participar en las Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana, celebradas en Valdocco (Turín). Días intensos, fraternos y profundamente espirituales que dejan huella. Quienes formamos parte de la Familia Salesiana sabemos que estas jornadas no son sólo un encuentro anual, sino una verdadera experiencia de renovación interior, de comunión y de compromiso apostólico compartido. Este año, de modo especial, todo giró en torno al Aguinaldo del Rector Mayor, P. Fabio Attard: ‘Haced lo que Él os diga. Creyentes, libres para servir’.
Lo vivido confirma la importancia de acudir a Valdocco. Aunque uno repita la experiencia, nunca vuelve igual: cada edición de la jornadas o visita a los lugares salesianos nos transforma. Las jornadas crean un clima que permite a uno sentirse en casa, acogido en una familia universal que comparte carisma, misión y esperanza. Como recordó el Delegado de la Familia Salesiana, son días “de comunión, oración, encuentro, escucha y discernimiento”, donde se vive y comparte la fuerza de la fe de María en Caná.
Uno de los aspectos más enriquecedores ha sido la profundización en el Aguinaldo, presentado por el Rector Mayor. La propuesta para 2026 nos invita a redescubrir la fe como impulso para servir, especialmente a los jóvenes más necesitados:
– MIRAR: acoger los signos de los tiempos.
– ESCUCHAR: arraigados en la fe en Cristo.
– ELEGIR: vivir la llamada con libertad.
– ACTUAR: servicio con total generosidad, valentía y alegría.
La lectio divina, dirigida por Paolo De Martino, fue otro momento muy especial, ayudó a contemplar el Evangelio con ojos nuevos y a entender la actitud de los siervos: mirar, escuchar, estar atentos para actuar según la voluntad de Dios.
Las jornadas ofrecieron, además, un amplio abanico de experiencias formativas y espirituales: ponencias sobre la fe apostólica de Santa María Troncatti, celebraciones y eucaristías en la Basílica y en el Cotolengo, momentos de oración y fraternidad, y la participación de jóvenes y novicios que aportaron vitalidad a todo el encuentro. La exposición y la presentación de los diferentes grupos menos conocidos de la Familia Salesiana permitieron conocer la riqueza y diversidad de nuestro carisma.
A nivel de convivencia, la experiencia de comer juntos —incluido el almuerzo con el Rector Mayor y la Madre General — reforzó aún más el sentido de familia. Han sido unas jornadas con una muy buena organización. Coordinar un acto como este para más de 300 personas de todo el mundo -con materiales y traducción simultánea en diferentes idiomas: italiano, castellano, inglés, francés y portugués- ha sido impresionante.
¡Gracias a los organizadores por el cariño recibido y la calidad humana del encuentro! Todo ello hace de estas jornadas un auténtico espacio de gracia, donde podemos “ver a Dios en los demás”, compartir la alegría salesiana y fortalecer nuestra identidad carismática. Porque, como se dijo en más de una ocasión, “se ama lo que se conoce”, y las jornadas son una oportunidad privilegiada para conocer mejor a la Familia Salesiana y descubrir su grandeza y diversidad.
Por todo lo vivido, sólo puedo animar vivamente a participar el próximo año. Valdocco nos espera para seguir creciendo como creyentes libres para servir. Volver a las fuentes salesianas nos renueva, nos entusiasma y nos envía de nuevo a nuestros ambientes con el corazón más disponible, más alegre, más valiente y comprometido con los jóvenes.
Autor: Paco Fenoll
Foto de portada: ANS – Agenzia iNfo Salesiana

