Entornos digitales seguros: cuidar el bienestar digital de la infancia y la adolescencia

En el Día de Internet Segura, 10 de febrero, la atención se centra en la necesidad de avanzar hacia entornos digitales que protejan, acompañen y garanticen el bienestar y los derechos de niños, niñas y adolescentes.

En el Día de Internet Segura, que se celebra cada 10 de febrero, el uso de internet y de las redes sociales por parte de la infancia y la adolescencia vuelve a situarse en el centro del debate social. No se trata solo de una cuestión tecnológica, sino de bienestar, derechos y protección, en un contexto en el que lo digital forma parte estructural de la vida cotidiana.

Redes sociales y bienestar emocional en la adolescencia

Los datos recientes refuerzan esta preocupación. Un estudio pionero impulsado por la Comunidad de Madrid, desarrollado por la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Pontificia Comillas, y realizado con 700 alumnos y alumnas de Secundaria y Bachillerato, alerta del impacto emocional que el uso intensivo de redes sociales tiene en adolescentes de entre 12 y 17 años, situando entre los 14 y los 16 la franja de mayor vulnerabilidad.

La investigación, liderada por el catedrático Jorge Sainz, señala que plataformas como TikTok, Instagram y YouTube influyen directamente en el aumento de la ansiedad y la inseguridad, especialmente cuando no se recibe una respuesta inmediata o no se puede acceder a internet. Según el estudio, el 98,5 % de los adolescentes reconoce una necesidad funcional y emocional de permanecer conectado, mientras que solo un 3,85 % afirma no utilizar redes sociales.

Algunos datos ayudan a dimensionar este impacto. A los 16 años, uno de cada dos adolescentes manifiesta sentimientos de inseguridad cuando se queda sin acceso a internet. En el caso de TikTok, el 42 % de los menores experimenta ansiedad si no recibe respuesta inmediata, un efecto vinculado al diseño de la plataforma y a dinámicas como el scroll infinito, que favorecen la conexión permanente y conductas compulsivas. Entre los 14 y 17 años, el uso de Instagram se asocia a una mayor presión relacionada con la imagen y la exposición social, con un impacto especialmente significativo en las chicas.

Más allá del uso: efectos en el descanso y la salud mental

El estudio también recoge consecuencias en los hábitos cotidianos: el 60 % de los adolescentes reconoce perder horas de sueño por el uso de las redes y el 20 % admite ocultar el tiempo real de conexión, una señal de normalización del uso excesivo. Estos datos se enmarcan en un contexto más amplio de atención a la salud mental, en el que la región cuenta con recursos específicos como la unidad pública de adicciones comportamentales del Hospital Gregorio Marañón y el Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas, que ha atendido a más de 43.000 personas desde su puesta en marcha.

IA, exposición y nuevas formas de vulnerabilidad

A esta realidad se suma la irrupción de la inteligencia artificial en la vida cotidiana de la adolescencia. El estudio Así somos. El estado de la adolescencia en España, publicado por Plan International y basado en una encuesta a 3.500 chicas y chicos de entre 12 y 21 años, alerta de nuevos temores vinculados al uso de tecnologías digitales. El 84 % de las chicas de entre 12 y 16 años manifiesta miedo a que su imagen sea utilizada para crear contenido sexual falso mediante IA, mientras que el 72 % de los chicos expresa preocupación por ser acusados injustamente de acoso o violencia de género en entornos digitales.

Cuando el entorno digital amplifica desigualdades

El informe pone de relieve que el entorno digital reproduce y amplifica desigualdades de género ya existentes. La presión estética, la exposición constante y la violencia digital afectan de forma más intensa a las chicas, que presentan mayores niveles de ansiedad, depresión y preocupación por su imagen corporal. Al mismo tiempo, persisten actitudes ambivalentes entre algunos chicos respecto al control digital en las relaciones, como la revisión del móvil o la vigilancia constante, lo que evidencia la necesidad de trabajar de forma específica la educación afectivo-sexual y la prevención de violencias también en el ámbito online.

El estudio de Plan International subraya, además, que la IA se ha convertido en un actor cotidiano para la adolescencia: más del 60 % la utiliza como apoyo educativo y una parte significativa recurre a estas herramientas como espacio de confidencia personal. Junto a las oportunidades, emergen riesgos claros —dependencia, desinformación, uso indebido en salud mental— que refuerzan la urgencia de avanzar hacia marcos integrales de protección digital, combinando regulación, educación emocional, alfabetización digital y sistemas de prevención temprana que sitúen el bienestar y los derechos de la infancia y la adolescencia en el centro.

Un horizonte compartido de cuidado y protección

Este escenario abre un horizonte compartido: la necesidad de construir entornos digitales seguros que no se limiten a la gestión del riesgo, sino que sitúen en el centro el bienestar digital y el interés superior de la infancia y la adolescencia. Entornos que tengan en cuenta el impacto emocional, el descanso, la autoestima, las relaciones y los procesos de construcción de la identidad.

Desde un enfoque de derechos digitales, niños, niñas y adolescentes deben ser reconocidos como sujetos de derechos también en el entorno online. Esto implica garantizar su protección frente a dinámicas que puedan resultar perjudiciales, pero también ofrecer educación, acompañamiento y referentes adultos que ayuden a comprender cómo funcionan las plataformas, los algoritmos y las lógicas de consumo que atraviesan lo digital.

Avanzar hacia entornos digitales seguros requiere combinar límites, acompañamiento y educación, entendiendo que la seguridad no es solo una cuestión individual, sino una responsabilidad colectiva que involucra a familias, instituciones educativas, administraciones públicas, plataformas tecnológicas y comunidad.

Desde las Plataformas Sociales Salesianas y la Confederación de Centros Juveniles Don Bosco CONFE, se trabaja de forma continuada por el impulso, la divulgación y la formación en bienestar digital y derechos digitales, así como por el fomento del liderazgo juvenil en este ámbito. Un compromiso que parte de la convicción de que cuidar en lo digital es también cuidar en lo educativo, en lo social y en lo comunitario.

Porque garantizar entornos digitales seguros es una condición necesaria para que la infancia y la adolescencia puedan desarrollarse con protección, dignidad y bienestar también en el mundo digital.


Escenas Sociales
Viñetas que, a través de la ironía y lo cotidiano, proponen escenas simples, preguntas abiertas y una invitación constante a pensar los derechos, el cuidado y la justicia social.

Fuente: CEPSS