Liderar desde el propósito y el discernimiento: directores/as generales de las Salesianas reflexionan sobre los desafíos de la escuela de hoy
Los días 3 y 4 de marzo, la Casa de Espiritualidad El Pilar, en Sanlúcar la Mayor (Sevilla), acogió un encuentro de directores y directoras generales de las escuelas de las Salesianas dedicado al discernimiento sobre los desafíos actuales de la educación. Durante dos jornadas de reflexión compartida, diálogo y trabajo conjunto, profundizaron en algunas de las cuestiones clave que marcarán el futuro de nuestras escuelas.
El encuentro, que se sitúa en continuidad con el camino iniciado en el reciente Congreso de Escuelas Salesianas celebrado en Alicante, quiso ofrecer un espacio sereno para detenerse, escuchar y pensar juntos/as sobre el presente y el futuro de la misión educativa salesiana.
En un momento de profundas transformaciones sociales y educativas, detenerse a reflexionar en común se convierte casi en una necesidad. Con este espíritu se desarrollaron estas jornadas que, más allá del intercambio de información, buscaron generar un verdadero proceso de discernimiento compartido entre los y las responsables de los centros.
La dinámica del primer día contó con el acompañamiento del facilitador Pablo Romero, quien ayudó a estructurar el trabajo de reflexión en torno a los llamados desafíos adaptativos que hoy afrontan las instituciones educativas. Se trataba de mirar la realidad con profundidad, distinguiendo entre aquello que puede resolverse con soluciones organizativas y aquello que exige cambios culturales y nuevas formas de liderazgo.
Comprender los desafíos del presente
Uno de los ejes centrales de estos días de discernimiento fue la necesidad de comprender la naturaleza de los retos actuales que viven nuestras escuelas. La educación se encuentra hoy ante transformaciones profundas que afectan directamente a la identidad de los centros, a su sostenibilidad y a su relación con la sociedad.
Factores como los cambios demográficos, las nuevas realidades familiares, la diversidad social o las expectativas educativas de las familias obligan a repensar continuamente la misión de la escuela. En este contexto, se reflexionó sobre cómo seguir ofreciendo una propuesta educativa significativa, fiel al carisma salesiano y capaz de responder a las necesidades actuales del alumnado y de sus familias.
Lejos de centrarse únicamente en los problemas, se invitó a adoptar una mirada realista y al mismo tiempo esperanzada, reconociendo las oportunidades que también se abren en este nuevo escenario educativo.
Pensar el futuro desde tres dimensiones clave
Una parte importante del trabajo liderado por la comisión de escuelas se centró en presentar la realidad de los centros desde tres grandes dimensiones estratégicas: la sostenibilidad de los proyectos educativos, la profesionalización del liderazgo y la relación con las familias.
Para abordar estas cuestiones se recordaron tres aspectos fundamentales: qué elementos han quedado ya superados o resultan hoy sobrantes, qué conviene mantener porque sigue siendo valioso y qué es necesario crear o impulsar para responder mejor a los desafíos actuales.
Este proceso permitió revisar con honestidad algunos modos de funcionamiento heredados, reconocer prácticas que siguen teniendo un valor importante y abrir la puerta a nuevas iniciativas que permitan fortalecer los proyectos educativos.
En el ámbito de la sostenibilidad se subrayó la importancia de consolidar proyectos educativos sólidos, capaces de garantizar su continuidad en un contexto social cambiante. En relación con la profesionalización, surgió con fuerza la necesidad de seguir fortaleciendo los equipos directivos y de avanzar hacia modelos de liderazgo cada vez más preparados, versátiles y reubicables para afrontar la complejidad de la gestión educativa actual.
Por otro lado, la relación con las familias apareció como un aspecto clave de la misión educativa. Más allá de la comunicación habitual, se destacó la importancia de profundizar en formas de colaboración y acompañamiento que refuercen la confianza mutua y la corresponsabilidad en la educación de la infancia y juventud.
El liderazgo como gestión de tensiones
Uno de los conceptos más sugerentes trabajados durante el encuentro fue la idea de que el liderazgo educativo implica saber gestionar las tensiones que forman parte natural de la vida de las organizaciones.
Entre estas polaridades aparecen cuestiones muy presentes en el día a día de los centros: la tensión entre atender las urgencias cotidianas y mantener una mirada estratégica a largo plazo; entre la responsabilidad personal y la delegación en los equipos; entre la intervención directa y la construcción de procesos participativos.
Lejos de entender estas tensiones como problemas que deben eliminarse, la reflexión compartida invitó a reconocerlas como parte inherente del liderazgo. Mantener un equilibrio adecuado entre estas fuerzas, sosteniendo el diálogo y la confianza en los equipos, forma parte del arte de dirigir una institución educativa donde multitud de valores diversos se entrecruzan y tensionan.
Caminar juntos/as como red educativa
Otro de los aspectos más valorados por los y las participantes fue la oportunidad de compartir experiencias entre centros. Los encuentros entre directores permiten ampliar la mirada, descubrir enfoques diferentes y reforzar la conciencia de pertenecer a una red educativa con una misión común.
En este sentido, el encuentro puso de relieve la importancia de seguir fortaleciendo la colaboración entre escuelas. Compartir aprendizajes, acompañar procesos y construir criterios comunes contribuye a enriquecer el trabajo cotidiano de cada centro y a consolidar la identidad educativa de la red Salesiana.
Además, estos espacios permiten recordar que la misión educativa no se sostiene únicamente desde las estructuras, sino también desde la comunidad de personas que la hacen posible: docentes, equipos directivos, religiosas, familias y alumnado.
Mirar al futuro con esperanza
Más allá de los análisis y de los desafíos planteados, el encuentro estuvo marcado por una actitud de esperanza y responsabilidad compartida. La escuela salesiana continúa siendo un espacio privilegiado para acompañar a niños y jóvenes en su crecimiento personal, académico y espiritual.
El liderazgo educativo en este contexto requiere visión, capacidad de adaptación y, sobre todo, una profunda convicción en el valor transformador de la educación.
Los días compartidos en Sanlúcar la Mayor han sido, en este sentido, una invitación a renovar el compromiso con la misión educativa salesiana y a seguir caminando juntos/as, con confianza y creatividad, ante los retos del presente y del futuro.
Toni Lázaro – Terrassa

