La Semana del Carisma reúne en Barcelona-Sarrià a educadores salesianos para volver a las raíces y renovar la misión educativa
Cuando el carisma se hace experiencia
Del 2 al 6 de marzo, 32 educadores y educadoras procedentes de escuelas, plataformas sociales y servicios inspectoriales se reunieron en Barcelona-Sarrià para vivir una nueva edición de la Semana del Carisma, una experiencia que combinó formación, memoria histórica, oración y convivencia. Un itinerario que permitió redescubrir el legado de Don Bosco y Madre Mazzarello y renovar la misión compartida de acompañar a los jóvenes desde la cercanía, la esperanza y la confianza en el bien que habita en cada persona.
Un viaje que comienza en el corazón
Durante los primeros días de marzo, un grupo de educadores y educadoras de nuestras casas llegó a Barcelona-Sarrià con la maleta llena de expectativas y regresó con algo mucho más difícil de explicar, una renovada conciencia de misión.
La Semana del Carisma no fue simplemente un encuentro formativo. Fue una experiencia vivida desde dentro: una semana de memoria, reflexión, convivencia y oración que permitió volver al corazón del carisma salesiano para mirar el futuro con esperanza.
Treinta y dos participantes procedentes de diferentes realidades compartieron estos días en Torre Gironella, casa de las Hijas de María Auxiliadora en Sarrià, que durante la semana pasada se convirtió en hogar común.
Poco a poco, las dinámicas iniciales, las conversaciones y los momentos compartidos fueron creando algo que va más allá de cualquier programa formativo: sentirse familia en una misma misión educativa.
No fuimos a Barcelona a aprender historia, fuimos a recordar por qué educamos.”
Volver a las raíces para entender el presente
La primera tarde llevó al grupo hasta Can Prats, acompañados por Rafel Gasol (SDB). Caminar por este lugar permitió entrar en contacto con los orígenes de la presencia salesiana en Barcelona y comprender que la historia del carisma se construye a partir de pequeños comienzos llenos de confianza y entrega.
Los participantes descubrieron que visitar estos espacios no es un ejercicio de nostalgia, sino una oportunidad para preguntarse cómo seguir viviendo hoy aquel mismo espíritu.
Can Prats: memoria de los inicios:
Can Prats forma parte de los espacios históricos vinculados a los comienzos de la presencia salesiana en Barcelona. Situado en el entorno de Sarrià, este lugar recuerda las primeras iniciativas educativas inspiradas en el espíritu de Don Bosco, que buscaban acompañar a los jóvenes desde la cercanía, la confianza y la esperanza.
El martes continuó este recorrido por la memoria salesiana con la visita a Martí Codolar, uno de los lugares más emblemáticos de la historia salesiana en España. Guiados por Jordi Latorre y Juanjo Moré (SDB), los participantes recorrieron los espacios donde Don Bosco se alojó durante su visita a Barcelona en 1886.
Caminar por aquellos jardines y patios permitió imaginar el momento en que el santo turinés animaba a la comunidad y sembraba las semillas de una obra que hoy continúa viva en tantos lugares.
Martí Codolar: la visita de Don Bosco a Barcelona
La finca de Martí Codolar fue el lugar donde Don Bosco se alojó en 1886 durante su viaje a Barcelona, invitado por la familia Codolar. Durante su estancia predicó, animó a la comunidad y reforzó el impulso de la obra salesiana en España, consolidando un proyecto educativo que hoy sigue presente en múltiples realidades.
Un carisma que se aprende… y se comparte
La semana continuó con diversos momentos de formación que permitieron profundizar en el corazón del carisma salesiano.
La ponencia de María del Mar García (FMA) sobre Don Bosco y su espiritualidad recordó que el centro de su propuesta educativa sigue siendo profundamente actual: creer en el bien que habita en cada joven.
Posteriormente, Maruja Luján (FMA) acercó a los participantes a la figura de Madre María Mazzarello, cofundadora de las Hijas de María Auxiliadora. Su vida sencilla, su profunda unión con Dios y su estilo educativo basado en la cercanía y el cuidado cotidiano revelaron un modelo educativo profundamente humano.
Pero más allá de las ponencias, lo que realmente dio vida a la experiencia fueron los momentos de convivencia: las conversaciones espontáneas, los testimonios compartidos y las reflexiones que surgían después de cada jornada.
El carisma salesiano sigue vivo cuando un educador mira a un joven y cree en él incluso antes de que él mismo crea en sí.”
Cuando la teoría se encuentra con la vida
Uno de los momentos más significativos de la semana fue la visita al CRAE Llar Les Vinyes de Cerdanyola, donde los participantes pudieron conocer de cerca la realidad de un centro que acompaña a menores en situación de vulnerabilidad.
Allí el carisma salesiano dejó de ser solo una reflexión para convertirse en experiencia concreta. El acompañamiento educativo, la cercanía y la confianza en los jóvenes mostraban cómo el espíritu de Don Bosco y María Mazzarello sigue vivo precisamente en los lugares donde más se necesita.
CRAE LLAR LES VINYES de Cerdanyola: el carisma en acción
Los CRAE (Centros Residenciales de Acción Educativa) acogen a menores que, por diversas circunstancias, no pueden vivir temporalmente con sus familias. Inspirados en el espíritu educativo salesiano, ofrecen acompañamiento educativo, estabilidad afectiva y oportunidades de desarrollo personal para jóvenes que viven situaciones de especial vulnerabilidad.
Por la tarde, Sonia Ros invitó a reflexionar sobre la actualización del carisma hoy, recordando que la fidelidad al espíritu de los fundadores implica creatividad y capacidad de respuesta ante los desafíos actuales.
La jornada concluyó con la explicación histórica de Torre Gironella, ofrecida por M. Rosa Olivella (FMA).
Torre Gironella: casa de acogida y misión
Torre Gironella es una presencia histórica de las Hijas de María Auxiliadora en Barcelona. Desde este lugar se han desarrollado iniciativas educativas, pastorales y sociales inspiradas en el carisma de Don Bosco y Madre Mazzarello. Hoy continúa siendo un espacio de formación, encuentro y comunidad.
Una misión compartida
El último día de la semana miró hacia el futuro. Las ponencias de Isabel Pérez (FMA) sobre la Familia Salesiana y de Enrique Jiménez sobre la misión compartida recordaron que hoy el carisma salesiano se vive de manera corresponsable entre religiosos y laicos.
Escuelas, plataformas sociales, centros juveniles y comunidades religiosas forman parte de una misma red educativa que comparte un objetivo común: acompañar a los jóvenes para que descubran lo mejor de sí mismos y el amor de Dios.
La experiencia concluyó con la Eucaristía presidida por Rafel Gasol (SDB), momento de síntesis y envío para continuar la misión en cada realidad educativa.
Nuestra misión es ayudar a cada joven a descubrir su ‘perla blanca’: ese bien profundo que habita en cada persona con la ayuda e intersección de Dios.”
Algo que continúa
Cuando terminó la semana, nadie sentía que realmente hubiera terminado. Las maletas se cerraron, los caminos se separaron, pero algo de lo vivido seguía resonando en el interior. Las palabras escuchadas, los lugares visitados y las experiencias compartidas habían dejado una huella silenciosa. Porque el carisma salesiano no se transmite únicamente con discursos, sino con vida. Con educadores que escuchan, acompañan y creen en los jóvenes incluso en los momentos más difíciles.
Ahora cada participante regresa a su centro, a su aula, a su proyecto. Y quizá esa sea la verdadera misión de esta semana: que lo vivido en Barcelona se transforme en vida cotidiana allí donde cada educador continúa la historia.
Que el carisma siga caminando. Y que, como alguien dijo al despedirse:
La semana termina… pero la misión empieza de nuevo el lunes.”
Lo que nos llevamos de la Semana del Carisma
Cinco huellas que permanecen:
Volver a los orígenes para entender nuestra misión
Conocer los lugares donde comenzó la presencia salesiana en Barcelona ayuda a comprender mejor el sentido de nuestra tarea educativa hoy.
El carisma es una experiencia viva
Más allá de los contenidos, lo más valioso fue descubrir que el carisma se transmite sobre todo a través de la vida compartida.
Cada joven tiene una “perla blanca”
Creer en el bien que habita en cada joven sigue siendo el corazón del estilo educativo de Don Bosco.
La misión es compartida
Religiosos y laicos formamos parte de una misma familia educativa.
El verdadero reto empieza ahora
El fruto de esta semana se verá en lo cotidiano: en el aula, en el patio y en cada encuentro con los jóvenes.
Tamara Berbel Martín

