La visita del Papa León XIV a Canarias, un encuentro marcado por la cercanía a las personas migrantes
El Papa León XIV ha finalizado este viernes su viaje apostólico de siete días a España en las Islas Canarias.
Encuentro con las realidades de acogida a los migrantes
El jueves 11 de junio, vivió en Gran Canaria uno de los momentos más significativos de su viaje con el encuentro en el muelle de Arguineguín, conocido como “el muelle de la esperanza”. Allí, en un clima de emoción, se acercó a la realidad de cerca de 1.800 personas migrantes, a quienes quiso escuchar, acompañar y mirar a los ojos.
Fue un gesto profundamente humano, en el que también estuvieron presentes quienes sostienen día a día esta misión. De forma especial, participó nuestra familia salesiana: cerca de 70 personas de la Fundación Canaria Maín, muchas de ellas migrantes, hicieron visible el compromiso de las Salesianas con los más vulnerables, defendiendo la dignidad y una acogida más humana.
Antonio Molina, director de la Fundación Canaria Maín, destacaba: «El Papa nos ha recordado que no debemos olvidar que son personas, que no existen fronteras y que la Iglesia tiene que estar a su lado. Ha sido muy cercano, se ha hecho fotos con nuestros chicos, les ha dado la mano… una experiencia que no olvidaremos».
Encuentro con la comunidad diocesana
La jornada continuó en la Catedral de Santa Ana, donde el Papa animó con cercanía a sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral que acompañan a las personas migrantes: «Hagamos de nuestra vida una respuesta, siendo uno para que el mundo crea». Recordó que la unidad nace de la solidaridad e invitó a dar el amor recibido de Dios desde la escucha y la cercanía. También los animó a seguir adelante, arraigados en Él, para «navegar en la historia de Dios» y, cuando falten las fuerzas, alzar la mirada y vivir en unión, con fe, esperanza y caridad.
Eucaristía multitudinaria
La jornada culminó con una eucaristía multitudinaria, vivida como un gran encuentro de fe. Un día marcado por la cercanía, la esperanza y el compromiso compartido, que nos impulsa a seguir caminando junto a quienes más lo necesitan.
Paula, de la casa San Juan Bosco, resumía así su vivencia: «El Papa León nos pidió que nos comparáramos al Sagrado Corazón de Jesús, en cuanto a los sentimientos de humanidad, misericordia y compasión que el corazón de Jesús tiene por todas las personas. Asimismo, nos dio las gracias por tanto bien que se hace aquí en Canarias cada día y nos instó a no perder el compromiso, sobre todo, por los que sufren tantos acontecimientos que los de esta tierra somos testigos».
Paloma, FMA de la casa de Tuineje, compartía: «Ha sido una gozada poder acompañar a las comunidades cristianas de la unidad pastoral donde trabajamos. Sentir a toda la Iglesia diocesana en torno al Papa, sucesor de Pedro, es como si Pedro mismo estuviera aquí y nos dejara ese legado de fe, de discipulado de Jesús. Ha sido una experiencia muy bonita de vivir como Iglesia, amplia, diversa y multicultural».
Paula, de la casa de Telde, valora esta experiencia como algo que recordará toda la vida: «Escucharlo hablar de la dignidad de cada persona, de la necesidad de construir una sociedad basada en el amor y de sembrar esperanza en el mundo me hizo reflexionar profundamente. Ver también presentes a la Virgen del Pino y al Cristo de Telde hizo que la celebración tuviera un significado muy especial para los que vivimos la fe en esta tierra».
El viernes 12 de junio, el Santo Padre llegó a Tenerife para compartir un día marcado por la cercanía, la oración y el compromiso con las personas más vulnerables. La isla se convirtió en lugar de encuentro para miles de personas que quisieron vivir este acontecimiento desde la fe, la emoción y el sentido de pertenencia a la Iglesia.
Una visita con fuerte significado social y eclesial
El primer momento destacado de la jornada fue la visita al centro de acogida de Las Raíces, en La Laguna. Posteriormente, el Santo Padre se trasladó a la Plaza del Cristo de La Laguna, donde participó en un encuentro con iniciativas de integración de personas migrantes. En este espacio estuvieron presentes entidades sociales como nuestra Fundación Canaria Maín; salesianas como S. Nieves Reboso, directora de la casa de Tenerife; voluntariado; y representantes de distintas realidades que trabajan cada día por construir una sociedad más humana, justa e integradora. Tenerife, tierra de acogida y frontera atlántica, se convirtió así en escenario de un mensaje de fraternidad, solidaridad y esperanza.
Javi García, director pedagógico del Colegio Salesianas Tenerife, afirmaba: «Fue un encuentro muy emocionante, cercano y sencillo. El Papa dedicó unas palabras en las que hizo una llamada a la entrega, la generosidad y la acogida de las familias que llegan en situaciones de gran dificultad».
De La Laguna a Santa Cruz: una isla volcada con el Papa
Tras los actos en San Cristóbal de La Laguna, la visita continuó hacia Santa Cruz de Tenerife. El recorrido permitió que numerosas personas pudieran saludar al pontífice y acompañar, aunque fuera por unos instantes, una jornada que ya forma parte de la memoria colectiva de la isla.
El momento central de la jornada llegó con la celebración de la Eucaristía en el puerto de Santa Cruz. Junto al mar, en un lugar especialmente simbólico para una isla abierta al Atlántico, el Papa presidió una celebración que reunió a miles de fieles y peregrinos, entre los que se encontraba una nutrida representación de familias, alumnado y profesorado de Salesianas Tenerife. Así mismo, la comunidad de hermanas también estuvo presente como ministras de la Eucaristía y como voluntarias durante el acto.
Fue una misa cargada de significado, con la Virgen de Candelaria y el Cristo de La Laguna arropando al Santo Padre. El puerto, lugar de llegada, salida, espera y encuentro, se convirtió en altar de una Iglesia que quiso estar cerca de la vida real de las personas. Allí resonó con fuerza el mensaje de acogida, paz y fraternidad que marcó toda la visita del Santo Padre a Canarias.
Sandra Gutiérrez, directora del Colegio Salesianas Tenerife, comenta que vivieron una experiencia inolvidable con la visita del Papa a la isla: «Pudimos participar en una eucaristía solemne, pero llena de mensajes cercanos. Me quedo con algunos de ellos, como cuando el Papa nos recordó que las personas no somos islas y que debemos sentirnos envueltos por este mar de amor».
Tras la celebración eucarística, el papa León XIV regresó al aeropuerto de Tenerife Norte, donde tuvo lugar la ceremonia oficial de despedida con la presencia del Rey Felipe VI antes de emprender su regreso a Roma. Con su salida concluyó un viaje apostólico de seis días por España, que quedará grabado para siempre en la memoria de todos y con la invitación de alzar la mirada hacia un mundo más fraterno.

