La visita del papa León XIV en Madrid, una experiencia de fe, unidad y esperanza
Madrid ha vivido unos días intensos y profundamente significativos con motivo de la visita del papa León XIV a España, una etapa clave dentro de su viaje pastoral de seis días por el país. La capital se convirtió en punto de encuentro de miles de personas que quisieron compartir la fe desde la cercanía.
Unos 300 jóvenes procedentes de las distintas casas de la Inspectoría participaron en los actos centrales de la visita en Madrid: la vigilia del sábado 6 de junio y la Eucaristía del domingo día 7. La experiencia fue vivida con intensidad y emoción, reforzando el sentimiento de pertenencia a la Iglesia.
El día 8 de junio, en el encuentro diocesano celebrado en el Santiago Bernabéu, niños y niñas de nuestras casas de Plaza Castilla, Villaamil, Emilio Ferrari y Barrio del Pilar formaron parte del gran coro, integrado por 700 adultos y 300 niños y niñas, bajo la dirección de Toño Casado.
Una Iglesia joven, viva y en camino
Desde primera hora del sábado, la casa de Villaamil acogió el encuentro organizado con los jóvenes de nuestras casas que combinó oración, convivencia y celebración. Este espacio se convirtió en un anticipo del ambiente que se respiraría durante todo el fin de semana: alegría, participación y un fuerte espíritu comunitario.
Sara, voluntaria en Villaamil, describe la experiencia como «un regalo», destacando la ilusión de preparar una acogida para jóvenes de toda España: «Nos íbamos a juntar jóvenes de toda la Inspectoría, algo que hacía tiempo que no se vivía, y eso lo ha hecho aún más especial».
El ambiente vivido dejó huella entre los participantes. Patri, del CJ Planur, subraya que fue «una gran experiencia de Iglesia y unidad», mientras que Rocío, preanimadora de la AJ Andén, lo resume como un momento para detenerse y valorar lo importante: «Ver a tanta gente unida me ha transmitido mucha energía positiva».
El valor del encuentro y la misión compartida
Más allá de los actos centrales, los tiempos de espera, las colas y los desplazamientos se transformaron también en espacios de encuentro. Así lo expresa Ana, coordinadora de la AJ Huellas: «Hemos conocido a tantos jóvenes, todos convocados con la misma ilusión… He sentido que formamos parte de una misión, no solo como Salesianas, sino como Iglesia».
También los animadores de la AJ Sandenel destacaron la importancia de acompañar a los jóvenes en esta vivencia. Andrés resalta «la ilusión con la que iban a todos los actos», mientras que Lucía subraya cómo el encuentro reafirmó su vocación: «Ha sido una llamada a seguir evangelizando desde el tiempo libre».
Parte del Consejo Inspectorial participa en la procesión del Corpus
El domingo por la mañana, una parte del Consejo Inspectorial, además de participar en la Eucaristía celebrada en Cibeles, tuvo la oportunidad de formar parte de la procesión del Corpus. Fue una experiencia muy emocionante, de oración y de encuentro. M. José, FMA, consejera de Pastoral Juvenil, destaca: «Fue una experiencia de encuentro de Dios con su pueblo. Al pasar por la Gran Vía, se podía sentir que todos los que estábamos allí no solo nos encontrábamos porque el Papa nos había convocado, sentíamos que el que de verdad nos unía era Jesús, Jesús presente en la Eucaristía. Se notaba en la cara de las personas, en los ojos de los niños que brillaban a su paso, en los padres acompañando el momento de sus hijos, en tantas personas que rezaban en silencio… Y como si de un encuentro íntimo y único se tratase hablaban en lo profundo de su corazón con el Dios que nos habita, nos une y nos ama».
Un Papa cercano que pone en el centro a los más vulnerables
Uno de los gestos más significativos de la visita fue el inicio en el Centro de Información y Acogida (CEDIA), marcando desde el primer momento el carácter social del viaje. Nines, FMA, coordinadora de Plataformas sociales, destaca que este gesto no fue casual: «Refleja la entrega por los más pobres que habita en su corazón».
En ese primer encuentro, el Papa recordó que «el amor de Cristo nos empuja hacia los hermanos», situando la caridad como una prueba concreta de la fe. La presencia de entidades sociales salesianas y de personas destinatarias de proyectos de acompañamiento reforzó este mensaje de compromiso con la realidad.
Una celebración coral de fe y comunidad
El lunes por la tarde, el papa León XIV se encontró con la comunidad diocesana de Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu, en una celebración multitudinaria marcada por la música y la participación.
Susana, de Salesianas Emilio Ferrari, comparte la vivencia desde dentro del coro: «Participar junto a más de mil personas y acompañar a un grupo de 22 alumnos del colegio ha sido una experiencia irrepetible, de Iglesia, que teníamos claro que el colegio se merecía y, siendo Salesianas, teníamos que estar allí».
Destaca especialmente la implicación de los más pequeños: «Los niños participaron dándolo todo, poniendo el corazón, como decía Madre Mazzarello, y nosotras acompañándolos hemos disfrutado muchísimo». A pesar del esfuerzo, subraya que «ha merecido la pena y que será una vivencia que permanecerá en su memoria».
Un impacto que deja huella
La visita del papa León XIV no solo ha sido un acontecimiento multitudinario, sino una experiencia profundamente transformadora para quienes la han vivido de cerca. Nines, FMA, destaca el impacto en los jóvenes: «Han encontrado en el Papa un referente en la fe», algo que considera especialmente significativo en el contexto actual.
Aurora, fma, resume lo vivido como «un momento de familia y celebración de una fe viva, juvenil y profunda».
En definitiva, Madrid se convirtió durante estos días en una auténtica casa común, donde se pudo experimentar la alegría de la fe compartida, el valor de la comunidad y el impulso para seguir caminando juntos. Una experiencia que, como muchos de los participantes coinciden, será difícil de olvidar y que seguirá dando frutos en la vida de las comunidades salesianas y en la misión de la Iglesia.

