80 jóvenes de Salesianas y Salesianos de Canarias compartieron una semana de convivencia, fe y diversión en Garañón.
El Garañón volvió a llenarse de vida con la celebración del campamento Emuná 2, una experiencia compartida entre Salesianas y Salesianos de Canarias que reunió a 80 participantes en torno al lema «El superhéroe eres tú».
Durante varios días, los jóvenes disfrutaron de una propuesta en la que no faltaron las excursiones, los talleres, las gymkanas, las celebraciones, los momentos de oración, la piscina o las veladas. Cada actividad fue una oportunidad para fortalecer la convivencia, crear nuevos vínculos y descubrir que la fe también se vive en lo cotidiano, en los pequeños gestos y en la manera de relacionarnos con los demás.
La temática de los superhéroes acompañó todo el campamento. Sin embargo, el objetivo no era encontrar personajes con poderes extraordinarios, sino ayudar a cada participante a reconocer los dones que ya posee y ponerlos al servicio de los demás. A lo largo de la semana, los jóvenes fueron descubriendo que cambiar el mundo comienza por dar pequeños pasos posibles: una palabra de ánimo, una ayuda inesperada, una reconciliación o un gesto de servicio.
La convivencia entre jóvenes procedentes de distintos centros juveniles salesianos fue, una vez más, uno de los grandes regalos del campamento. Compartir la vida, la oración, el juego y el tiempo libre permitió seguir construyendo una auténtica experiencia de familia, donde cada persona encontró su lugar y pudo sentirse parte de un mismo proyecto.
Emuná 2 concluye con las mochilas cargadas de experiencias, amistades y aprendizajes, pero, sobre todo, con la convicción de que todos estamos llamados a ser protagonistas del bien. Porque los verdaderos superhéroes no destacan por hacer cosas extraordinarias, sino por transformar la realidad desde la sencillez de cada día.
Ese fue, precisamente, el mensaje que acompañó todo el campamento: descubrir que el mayor poder está en elegir cada día el bien y dar esos pequeños pasos que, aunque parezcan insignificantes, pueden cambiar la vida de las personas que tenemos al lado.

