Emergencia terremoto en Venezuela

El 24 de junio de 2026, dos violentos y consecutivos terremotos sacudieron la zona centro-norte de Venezuela, causando víctimas y destrucción.

Caracas (Venezuela). El 24 de junio de 2026, pasadas las 18:00 (hora local), Venezuela se vio sacudida por un doble terremoto de magnitud histórica: hacía 126 años que no se registraba una secuencia de este tipo en el país.

El primer movimiento telúrico, de magnitud – 7.2 en la escala de Richter – fue seguido 39 segundos después por un segundo evento de 7.5. Ambos tuvieron sus epicentros en la zona centro-norte del país, específicamente en las áreas de Montalbán-San Felipe y Morón.

La intensidad del sismo fue percibida con fuerza en Caracas, La Guaira, Maiquetía y Catia La Mar, así como en los estados Carabobo, Yaracuy, Aragua, Miranda, Trujillo y Lara, donde se han reportado daños estructurales, interrupciones en el servicio eléctrico y fallas en las telecomunicaciones.

La secretaria de la Inspectoría San Juan Bosco (VEN), sor Alicia Boscán Guevara, envía las primeras noticias de las comunidades:

En la zona de Altamira (Caracas), donde se encuentran nuestras dos comunidades —la Casa Provincial San Juan Bosco y la Villa San José— junto a las obras educativas del Colegio y la Escuela Técnica María Auxiliadora, los daños han sido principalmente materiales. Agradecemos a Dios que las 44 hermanas que habitan en esta localidad se encuentran bien físicamente, a pesar de los momentos de angustia vividos ante la intensidad y duración de los sismos.

Si bien nuestra estructura presenta grietas en paredes y pisos, así como daños en ventanas y mobiliario, lamentamos profundamente la pérdida de algunas imágenes religiosas de gran valor histórico y espiritual, como la Virgen de la Capilla de la Casa Provincial y las imágenes de María Auxiliadora y San José en la Capilla del Colegio. Nos reconforta pensar que, en su caída, ellas nos protegieron.

Afortunadamente, todas las FMA en el territorio venezolano se encuentran a salvo, al igual que sus familias. Aunque aún no contamos con información oficial sobre víctimas dentro de nuestras comunidades educativas, nos embarga un profundo dolor al conocer que familias de nuestros estudiantes se encuentran atrapadas bajo los escombros. Asimismo, tenemos reportes de daños significativos en las viviendas de muchas de las familias que integran nuestras obras.

En las cercanías de nuestras casas en Altamira, la situación es crítica debido al desplome total de varios edificios; los equipos de rescate continúan trabajando arduamente en la remoción de escombros en medio de un panorama desolador. En La Guaira y Catia La Mar, la situación es igualmente delicada, con el colapso de más de 40 edificaciones. Seguimos a la espera de las cifras oficiales sobre la pérdida de vidas y el número de heridos.

Las réplicas aún continúan y esto mantiene a la población en zozobra; sin embargo, las conmovedoras muestras de solidaridad que presenciamos mitigan, en parte, el miedo, la angustia y el sufrimiento que nuestra gente vive en este momento.

Nos unimos en oración por todas las personas afectadas por esta tragedia. Confiamos plenamente en que la Auxiliadora, nuestra guía en los tiempos difíciles, camina con nosotros en este momento de sufrimiento. Solicitamos su fraterna oración por Venezuela, por nuestras obras y por todas las familias que hoy enfrentan la pérdida y la incertidumbre.

El terremoto ha dejado a numerosas familias sin hogar y en una situación de gran vulnerabilidad. Hoy, más que nunca, necesitan apoyo urgente. Desde nuestras ONGD —Fundación Madreselva, VIDES y VidesSur— hemos puesto en marcha una acción SOS con el objetivo de acompañar y canalizar la ayuda allí donde más se necesita. Cada aportación, por pequeña que sea, puede transformarse en alimento, refugio y esperanza.

Fuente: Instituto Figlie di Maria Ausiliatrice