Confía, compartiendo misión. ¡Gracias!

La casa salesiana de León fue la sede elegida para celebrar, el pasado 2 de mayo, la Fiesta de la Gratitud Inspectorial, encuentro profundamente arraigado en la tradición salesiana para agradecer la vida, el camino y los frutos de la Inspectoría.

Hermanas procedentes de diversos puntos geográficos de la Inspectoría junto a miembros de la comunidad educativa local, comenzaron la jornada con la celebración de la Eucaristía, momento central del día, presidida por D. Ángel Rodero, salesiano, en un clima pascual y de acción de gracias.

Tras la celebración litúrgica, tuvo lugar un momento festivo, preparado con gran dedicación y cariño por la comunidad educativa de León. El acto fue inaugurado por sor Concha Benito, directora de la comunidad de las Hijas de María Auxiliadora, y Lucía Astorga, directora del Centro de Formación Profesional María Auxiliadora, quienes dieron la bienvenida a las hermanas y seglares asistentes, destacando el valor de la gratitud como actitud que fortalece la identidad y la comunión.

Este espacio acercó a los asistentes al conocimiento de la ciudad de León. Asimismo, gracias a los medios visuales, se hicieron presentes los distintos integrantes de la realidad educativa de la casa: el alumnado de Formación Profesional, la labor del taller de “vestiditos” de Madreselva ONGD, y la Asociación Valponasca, reflejo del compromiso educativo, social y solidario que caracteriza esta obra salesiana. El acto se vio enriquecido además con un teatro de carácter cómico, interpretado por el profesorado de FP, que aportó cercanía, humor y un tono familiar, muy en sintonía con nuestro espíritu salesiano.

Este momento festivo concluyó con la actuación de un grupo de bailes regionales. La celebración puso en valor el carisma compartido, la misión educativa-evangelizadora y la fidelidad al legado de Don Bosco y de Madre Mazzarello, que sigue dando vida en las distintas presencias educativas y pastorales de la obra de León.

Sor Charo Ten, sobre quien recae un agradecimiento más explícito por su misión de animación y gobierno como inspectora, aprovechó este foro fraterno para dirigir también unas palabras de agradecimiento en las que recordó los grandes acontecimientos vividos como Inspectoría e Instituto a lo largo del curso, reconociendo el compromiso, la entrega y la responsabilidad compartida de tantas personas que hacen posible la misión educativa y pastoral.

Posteriormente, las hermanas y seglares presentes compartieron una comida fraterna, espacio privilegiado para el encuentro personal, el diálogo y la celebración de la vida compartida, renovando el sentido de pertenencia a la familia salesiana.

La Fiesta de la Gratitud Inspectorial fue, un año más, expresión de comunión, memoria agradecida y esperanza, que anima a seguir caminando juntas con alegría y fidelidad al carisma salesiano.

María Sánchez, FMA