Una semana para descubrir que la vida con Jesús merece la pena

131 jóvenes de Emuná 3, procedentes de distintos puntos de Andalucía y Canarias, compartieron una intensa experiencia de campamento en la casa Salesiana de Campano (Chiclana de la Frontera, Cádiz). Bajo el lema ‘LOCOS POR VIVIR’, han seguido creciendo juntos en la fe, la amistad y el espíritu de familia que caracteriza a la pastoral salesiana.

A lo largo de estos días, descubrieron que Jesús nos invita a vivir con intensidad cada momento y que la verdadera felicidad se encuentra cuando hacemos de nuestra vida un regalo para los demás. Por eso, durante el campamento, profundizaron en que están llamados a ser, estar, perdonar, amar, servir, disfrutar y contagiar esperanza al estilo de Jesús. En definitiva, a estar verdaderamente ‘LOCOS POR VIVIR’, viviendo cada instante como Él lo vivió.

El itinerario del campamento estuvo marcado por numerosos momentos de crecimiento personal y comunitario. Las reflexiones en los grupos de fe, las celebraciones de la Eucaristía, la adoración eucarística y los tiempos de oración ayudaron a reconocer la presencia de Dios en la vida cotidiana. Además, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Carmen, muchos jóvenes descubrieron y aprendieron a rezar el rosario como una forma sencilla y profunda de encontrarse con María.

También tuvieron un lugar privilegiado los momentos de silencio y reflexión personal a través de ‘Tu Tiempo’, espacios que perimitieron mirar hacia el interior, escuchar la voz de Dios y dar gracias por todo lo vivido.

Como en todo campamento salesiano, la convivencia ha sido una auténtica escuela de vida. Talleres, piscina, juegos, veladas, deporte y la emoción de compartir juntos los momentos del Mundial llenaron de alegría cada jornada, fortaleciendo la amistad y creando recuerdos que permanecerán para siempre.

“Durante estos días, hemos experimentado que la fe también se vive riendo, jugando, cantando, sirviendo y compartiendo la vida. Hemos intentado ser sal y luz los unos para los otros, descubriendo que cada gesto de acogida, cada conversación, cada servicio y cada sonrisa pueden ser una forma concreta de anunciar a Jesús”, expresan los participantes.

“Terminamos el campamento con el corazón lleno de gratitud. Regresamos a nuestras casas sabiendo que esta experiencia no termina aquí, sino que continúa en el día a día. Volvemos con el compromiso de seguir descubriendo a Jesús, amando, sirviendo, siendo, perdonando, disfrutando y contagiando vida, porque ahora sabemos, más que nunca, que merece la pena estar ‘LOCOS X VIVIR’”, concluyen.