Un encuentro para sentir, compartir y soñar la Misión Compartida en Madrid

El sábado 25 de abril, alrededor de cuarenta y cinco personas de los diferentes ambientes de las casas de Madrid, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana participaron en el encuentro de Misión Compartida que se celebró en la Casa Don Bosco, en Madrid.

Fue una jornada de reflexión y comunión en clave salesiana, para seguir construyendo juntos/as la misión a la que FMA y seglares estamos llamados. Una oportunidad para reforzar vínculos, renovar el compromiso y celebrar que nuestra Inspectoría sigue muy viva.

Laura León, educadora del proyecto socioeducativo de Villaamil, nos comparte en primera persona cómo se vivió este encuentro:

El encuentro de Misión Compartida me ha hecho darme cuenta de algo importante: educar y evangelizar no es algo que hago yo sola, sino que es una tarea compartida. He sentido que todos formamos parte de un mismo proyecto, con un objetivo común: acompañar a los jóvenes al estilo de Don Bosco y María Mazzarello.

 

Para mí ha sido clave ver que, aunque cada uno venga de contextos distintos y tenga roles diferentes, eso no nos separa, sino que suma. Ahí entra mucho el valor de la corresponsabilidad: sentir que todos tenemos parte en la misión y que lo que hace cada uno importa. No se trata de cumplir con lo mío y ya, sino de implicarme de verdad y contar con los demás, pidiendo ayuda desde la confianza y el diálogo.

 

También me ha hecho pensar bastante en el valor de nuestra identidad: quién soy yo dentro de todo esto, qué aporto y desde dónde educo. A veces vamos tan rápido que se nos olvida, y este encuentro me ha ayudado a reconectar con esos valores que nos definen.

 

Me ha resonado mucho también el espíritu de familia. No es solo trabajar en equipo, sino crear vínculos reales, sentir que nos apoyamos y que no estamos solos en lo que hacemos. Eso cambia mucho la forma de vivir la misión.

Además, me ha servido para pararme a revisar mi propia práctica: cómo acompaño, cómo educo y desde qué valores lo hago.

 

En definitiva, me voy con una sensación de pertenencia más fuerte y con la idea clara de que esta misión solo tiene sentido si la vivimos juntos, como comunidad, sintiéndonos parte activa y responsables de ella.

 

Finalizo con una palabra que resume a la perfección este encuentro: UBUNTU, vivir la misión desde ahí: soy porque somos.