Las FMA de 70 a 80 años reflexionan sobre la madurez vital como tiempo de sabiduría y esperanza en un encuentro formativo
Del 20 al 22 de abril de 2026, 33 hermanas de entre 70 y 80 años participaron en el encuentro formativo «Vivir la madurez vital», organizado por el Ámbito de Formación. Un espacio de reflexión profunda, cuidado y comunión, vivido como oportunidad para releer esta etapa de la vida consagrada desde la sabiduría, la resiliencia y la esperanza.
El encuentro se inició con la bienvenida de sor María Rosario Ten, Inspectora, y sor María Carmen García, consejera de Formación y coordinadora de las jornadas. La oración inicial, «Volver a las fuentes», marcó el tono espiritual del encuentro, subrayando que la vocación permanece viva y fecunda a lo largo del tiempo, en comunión con la Palabra y el carisma de Madre Mazzarello.
La reflexión central estuvo a cargo de D. José Carlos Bermejo, experto en humanización de la salud, quien profundizó en el cultivo del espíritu como un factor de salud integral en la etapa de la madurez. A través de dinámicas grupales, las hermanas trabajaron los llamados “verbos del hortelano del Espíritu”, destacando actitudes que sostienen y dinamizan la vida —escuchar, agradecer, celebrar, compadecerse— y tomando conciencia de otras menos cuidadas, como el descanso.
El acompañamiento formativo profundizó también en la resiliencia como capacidad de “nacer de nuevo” ante la adversidad. En este marco, se propusieron tareas espirituales para sanar el duelo que vive hoy la Vida Consagrada: agradecer el pasado, significar el presente y compartir esperanza hacia el futuro.
Un momento especialmente significativo fue la reflexión sobre el acompañamiento a hermanas con alzhéimer. Se puso en valor la escucha atenta como la mejor medicina y se ofrecieron orientaciones prácticas de comunicación que ayudan a cuidar la dignidad de las personas enfermas: el uso de frases afirmativas, evitar confrontaciones lógicas y mantener siempre una actitud serena y cercana, cuidando la mirada y la palabra.
La jornada de clausura, el 22 de abril, tuvo un marcado carácter comunitario y proyectivo. Tras la Eucaristía presidida por D. Samuel Segura, una representación del Consejo Inspectorial —formado por la Inspectora y las consejeras sor María Carmen García y sor María Pilar Berzal— animó un espacio de diálogo sobre la realidad actual de la Inspectoría.
En este contexto se presentó una síntesis del trabajo de SOUL21, una iniciativa clave para la revitalización de la misión y el futuro inspectorial. A través del trabajo en grupos, las hermanas compartieron inquietudes, aportaron la sabiduría de su experiencia y dialogaron sobre los desafíos y oportunidades que plantea la reorganización, buscando juntas caminos de respuesta a la vida consagrada salesiana hoy.
El encuentro concluyó con un ambiente de gratitud y comunión. La proyección de un vídeo elaborado por el Ámbito de Comunicación mostró la vitalidad de la “casa común” y se compartieron los preparativos para la próxima visita del Papa León XIV, acogiendo con entusiasmo su himno oficial.
Las hermanas regresaron a sus comunidades con la certeza de que la madurez es un verdadero tiempo de sabiduría, llamada a vivirse desde la resiliencia, el cuidado mutuo y el testimonio vivo y fiel del amor de Dios.
Lola Vicente, FMA

